De una forma consciente o inconsciente, elegimos vivir desde un lado o desde el otro. Vivir desde el miedo significa que tus decisiones están basadas en el miedo. No juegas para ganar, juegas para no perder. Esperando que algo salga mal, que todo se tuerza, que pase el desastre. Tu vida se convierte en una cadena de decisiones para evitar los peligros. Vas a trabajar porque necesitas el dinero, y si no fueras te echarían. Quedas con alguien por compromiso, por que no se enfade. Te compras un coche más caro que el de tu vecino para que no piensen que no tienes dinero. Miedo, miedo y miedo.
Vivir desde el amor sería justo lo contrario. Lo que se decide, lo que se hace, se hace de corazón, con convencimiento y aceptación. Con ilusión. Incluso cuando lo que vas a hacer no es lo que más te apetece en el mundo. Encuentras un buen motivo y lo haces. Vas a trabajar porque el dinero que ganas te permite vivir como tú eliges, y además prestas un servicio a los demás. Quedas con quien te apetece de verdad cuando te apetece de verdad e intentas ayudar a los demás en la medida de lo que puedes. Te compras el coche que puedes y felicitas a tu vecino si de verdad te gusta su coche. Amor, amor y amor.
Hay que analizar que te lleva a hacer lo que haces. El ¿por qué? Cuando tienes claro eso, puedes empezar a discernir entre lo que quieres en tu vida de verdad y lo que no. Al final elegimos, cada día, cada cosa. Y lo que no elegimos...elegimos como nos lo tomamos. Desde el amor, o desde el miedo.
Si te pasa algo malo, y por malo me refiero a esas catástrofes gordas que le dan una sacudida a tu realidad, que ponen patas arriba tu mundo, una de esas, puedes colapsar, puedes venirte abajo, y puedes no ver más allá. Colapsar y decaerse después de un golpe duro, es normal, pero hay que relativizar y seguir. Poco a poco, pero seguir. Si no avanzas, si te estancas en el dolor y en el miedo lastrarás tu vida sin tener porque hacerlo. El miedo te dirá que no te muevas, que la vida es dura e injusta, que no te arriesgues, que la vida es muy frágil, que tengas cuidado. Y así no se puede vivir.
Cuando pasa algo... después de gestionar el golpe, hay que hacer balance. Como si fueras un perito. Evaluar los daños, hacer inventario de bienes y recursos y comenzar de nuevo. Piensa que la vida son ciclos, lecciones, unas más duras que otras, pero todo es aprendizaje y cuanto antes aprendas, antes pasas curso. Si no aprendes, repites. Esto funciona así. La vida acaba poniéndote en determinadas situaciones para que aprendas, y si no lo haces, vuelve a ponerte una y otra vez en situaciones similares, hasta que consigues aprender lo que no aprendías. así que cuanto antes aprendamos, menos tropezones con la misma piedra. Muy básico.
¿Y cómo vivo una tragedia desde el amor? Pues con mucha calma y con mucho amor. Suena redundante, lo sé. Supongo que dependerá de la situación, pero así a grandes rasgos... Una vez que se pasa el dolor inicial y puedes seguir más o menos con tu vida, hay que estar agradecidos por lo que tenemos, por lo que nos queda, aunque solo sea nuestro cuerpo y éste no esté para bailar una jota. Siempre podría haber sido peor, ¿no? Agradece todo lo que tienes y todo lo que eres, y después pon lo que has aprendido al servicio de los demás. Ayuda, colabora, comparte, encuentra un motivo para todo lo que te ha pasado, pero uno bueno.
Vivir desde el amor, también significa entender que el resto de seres del planeta también viven desde el amor o el miedo, y hay que ser comprensivos con los que eligen estar enfadados, con el ceño fruncido y la comisura boca abajo. Los que eligen vivir desde el miedo. Eliges no enfadarte cuando te pitan en el coche, porque... a saber que película llevará en la cabeza...Eliges no decir nada ni enfadarte cuando la típica señora jubilada se te cuela en la caja, porque... a saber si no me cuelo yo también cuando tenga su edad...por ejemplo. Nos lo tomamos todo demasiado en serio, hay que relajarse un poco.
Si puedes elegir...desde el amor se vive mejor. Y esto es como ir al gimnasio, se entrena a diario si se quieren resultados. Pero merece la pena

No hay comentarios:
Publicar un comentario