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viernes, 11 de noviembre de 2016

No tengo tele

 Esta maña me ha picado a la puerta una comercial de fibra óptica. Empezó el sondeo preguntándome si tenía internet en casa, mi respuesta fue que no, y que no me interesaba, gracias. Como le marca el guión, siguió con el discurso y me ofreció una oferta con teléfono fijo, televisión e internet, le dije de nuevo que no me interesaba, entonces me habló de la multitud de canales que me ofrecían, a lo que le respondí sonriente, que no tenía tele. Su cara fue...un poema. Pero no desistió, me dijo que estaban ahí las navidades y les podía pedir una a mis padres. Me reí y le dije que no, que no quería tele, que no la veía, que tengo una desenchufada y de cara a la pared. Es un servicio que no me interesa. Se quedó con cara rara, me explicó que tenía que ofrecerme la promoción,  le dí las gracias y la despedí.

 Llevo más de cuatro años sin televisión en casa, y anteriormente ya había pasado muchos meses sin ella en épocas salteadas. Digamos que poco a poco fui viendo o experimentando como cambiaría mi vida sin televisión, hasta que me di cuenta de que mi vida mejoraba sustancialmente sin ella y la relegué a un alto del salón de cara a la pared. 

 Ha sido un proceso largo, que ha pasado por muchas etapas. Algunas voluntarias, otras forzadas. De hecho cuando me mudé la televisión no funcionaba así que los dos o tres primeros días no tuve tele. Tenía ordenador, pero tampoco conexión a internet, y de aquella los móviles con internet aún no habían llegado. A lo largo del primer año la tele falló alguna vez más, forzándome durante unos días a aguzar el ingenio para llenar ese vació que deja la caja tonta.

 Por lo general  la tele solo la veía cenando o alguna tarde libre de invierno, fin de semana o cosas así. Siempre he preferido la música a las pantallas, pero me gustan las series, así que, durante la cena siempre veía alguna. Son costumbres, que cuando te quedas sin tele, tienes que modificar, y me cuestan esas cosas, soy animal de costumbres, pero poco a poco fui eligiendo alternativas a la televisión. Música, programas de radio, a veces comía con una mano y con la otra escribía o simplemente pensaba,.. 

 Al principio fue un poquito más duro porque las alternativas a veces eran algo escasas, a día de hoy, con internet y teléfono de ultima generación (más o menos), las alternativas son inmensas. Tener televisión me parece un atraso. Prácticamente todos los contenidos de la televisión pública y privada están en la red. Tú eliges cuándo y cómo los ves. Y en muchas ocasiones si ves o no los anuncios o cuando lo paras para hacer tú, el descanso cuando quieres. 

 El solo hecho de poder decidir, el qué y cuándo, creo que es... fantástico. ¿Por qué alguien habría de decirme lo que tengo que ver y en qué franja horaria? Y por qué tengo que desperdiciar quince minutos de mi vida cada vez que les da la gana de ponernos un corte de anuncios, o de seis minutos me da igual, que al final te ponen uno de seis, tres segundos de programa y otros seis de publicidad. Estamos locos o qué.  Y esto lo sé porque aunque yo no tengo tele, me relaciono, tengo familia y amigos que si la tienen, aunque no todos, también lo digo, y a veces veo la tele en sus casas, incluso en demasiados bares y restaurantes. ¿Qué necesidad hay? ¿Tanto miedo tenemos de quedarnos sin nada que hacer y a ver que nos cuenta nuestro cerebro ? Igual te dice que la vida que llevas es una mierda, ten cuidado...sube el volumen de la tele, no vaya a ser que lo escuches y tengas que hacer algo para cambiarlo.

 Entre otras ventajas de apagar o quitar la tele está el tiempo que se gana. Es asombroso. O mirándolo desde otro punto, todo el tiempo que pierdes de tu vida viendo la vida fantástica ( y digo fantástica por irreal, ficticia e inventada o dramatizada hasta la saciedad) de un personaje que en realidad no existe. Otra cosa es, que te sobre tiempo y no quieras hacer nada mejor con el que eso, es respetable. He tenido épocas de esas también, pero como modo de vida, yo no lo quiero. Pues bien, ganas tiempo que puedes emplear o en obligaciones que tengas o en tu familia, amigos, o en ti. 

 Sigo enumerando ventajas: te sales de la histeria colectiva de crisis, catástrofes y demás desgracias para las que no dan solución, pero que no paran de mostrar en los medios de comunicación. Ganas en salud. Es frustrante ver lo mal que va todo desde la comodidad de tu casa y sin que den soluciones reales a nada.  Ver que nos roban y nadie va a la cárcel, que no pasa nada para los de arriba, así que desconecta, es la mejor opción. Si hay alguna manifestación, concentración, o se necesitan voluntarios y colaboradores te enterarás en la red o alguien te lo contará, no te preocupes. Y si no puedes hacer nada, puedes dejar de tragar esa basura. Eso es lo primero, coger perspectiva.

Podría seguir pero ya me extendí bastante por hoy. Mi consejo:  Hay más vida detrás de la tele 






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