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jueves, 3 de noviembre de 2016

La zona de confort

Convertirse en la persona que quieres ser, cuesta trabajo.
Cualquiera que haya intentado mejorar su vida, sabe lo que cuestan los grandes cambios, los trascendentales. Cuando te sales de tu zona de confort, de tu zona conocida.
La zona de confort, es la zona en la que tu te sientes cómodo actuando. El territorio conocido, que no bueno.

Tus rutinas, buenas o malas. Esa es la zona de confort. Es como ir a cenar siempre al mismo restaurante porque se cena bien o te gusta. Y aunque a veces notes que ya no es lo que era... Sigues llendo, por costumbre, por si acaso, por compromiso o sabe Dios por qué lo haces. Pero sigues haciéndolo. Como fumar, comer mal, no hacer ejercicio y llevar una vida en resumen, un poco mala. Pero...no tienes tiempo, o ganas, o ni siquiera te has dado cuenta. 

Hay más mundo fuera de tus rutinas, del territorio que pisas. Sólo tienes que caminar unos metros mas allá para descubrir que hay una vida nueva, llena de oportunidades y desafíos.
Sólo hace falta quererlo y un poco de fuerza de voluntad.

Muchos sabréis de lo que hablo. Los que se propusieron cambiar algo y lo cambiaron. Los que se levantan una hora antes porque quieren ir a correr, los que luchan contra sus sentimientos y se alejan de lo que no sienta bien, aunque lo quieran, los que empiezan de nuevo, los que persiguen sus sueños, sacan tiempo de donde sea para hacer aquello que les apasiona, los que dejan de fumar, se lo proponen y lo hacen. Los que se apuntan a clases de lo que sea, aprenden, salen, se relacionan, con el miedo, con lo nuevo y desconocido, con el fracaso y lo superan. Los que vuelven a estudiar, después de mucho...
Para mi, todo eso merece respeto y admiración. Pero también creo que el camino cuesta y que no siempre estás preparado para subir todas las montañas, pero hay que caminar, quizás dentro de un año, estés en la cima. Poco a poco. Si persistes, acabarás consiguiendo lo que te propongas.
Inténtalo tantas veces como necesites hasta que lo consigas, si de verdad es lo que quieres, y déjate guiar también por los que te quieren y por la vida. A veces nos obcecamos y ese no es el camino.
La experiencia me dice que los cambios traen renovación y eso es bueno. 


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