Veo con el paso de los años, no sé si porque empeora o yo me hago mayor y veo más, que el engaño y la mentira forman parte intrínseca de la sociedad. Desde lo más alto en la escala social, a lo más bajo. Monarquía que miente y engaña, políticos, y hasta el del bar de la esquina.
Desgraciadamente es algo tan habitual que ya parece que nadie se escandaliza. El engaño como forma de vida. Personal, profesional, familiar, qué más da. Estamos tan acostumbrados que lo hemos hecho nuestro. Parte de cada día.
Hubo un tiempo en el que la palabra de las personas tenía valor, Pero no es este. Éste, es el de la letra pequeña, el de usar y tirar, el de sálvese quien pueda. No todo está perdido, aún quedan muchas personas que creen en la sinceridad y la practican. Porque esto es como todo, darse cuenta y cambiarlo.
Generalmente mentimos por dos motivos:
(1) Para ocultar algo que no nos gusta de nosotros, algo que hicimos mal, nos avergüenza, o similar.
(2) Para ser más de lo que somos, hacernos notar, ser el centro de atención, etc...
Creo que todas las mentiras se pueden resumir en esos dos puntos. Por ejemplo: El político que roba, miente en sus informes, sobre sus ingresos, miente para tapar algo que está haciendo mal. El infiel que engaña a su pareja, miente por miedo o por vergüenza, o ambas. También tenemos al que miente y dice que hizo más de lo que hizo, "¡pesqué un pez así de grande!". Miente para tener aceptación, para ser más.
Esto me plantea una pregunta. ¿Qué clase de sociedad estamos creando? Una sociedad donde mentir es algo común y generalizado. Empujamos a la gente al engaño. El problema no es sólo la mentira, es lo que lleva a las personas a realizar actos que los obligan a mentir después.
Está claro que la vida es ensayo-error. Pruebas, te caes y aprendes. Pero el error como modo de vida... No le veo un gran futuro, a demás de mucha gente dolida y desconfiada que quedará en el camino.
Plantearé algo sencillo. ¿Te gusta que te engañen? ¿Tu familia, tus amigos, tu pareja, tu jefe, superiores, alcalde, presidente, rey?
Se puede ser sincero y no ser cruel, se puede ser sincero y tener tacto y se puede también ser sincero y declinar la opción de contestar si estás por ejemplo en un compromiso. Ser sincero no es criticar, es contestar de corazón cuando alguien te pregunta algo. Es ser sincero contigo y con lo que de verdad te gusta o no. No todo el mundo valora la sinceridad, pero se está mucho mejor sin pensar que vives en Villa Picaresca, donde nada es lo que parece. Ser sincero significa no engañar en ninguna de sus formas.
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