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miércoles, 30 de noviembre de 2016

Si quieres ser feliz

 Si quieres ser feliz un día , emborráchate.
 Si quieres ser feliz tres días, cásate.
 Pero, si quieres ser feliz toda la vida: planta un jardín. Proverbio chino.

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 La experiencia me dice que este proverbio tiene mucho de cierto. Crear vida siempre da satisfacción, y se puede hacer de muchas maneras. 

 La naturaleza es más que agradecida. No requiere apenas nada, a poco que le des, ella sigue su curso. Aprender a disfrutar de su magnificencia aporta mucha felicidad. 





martes, 29 de noviembre de 2016

Cuando arrecia el temporal



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 Cuando arrecia el temporal solo puedes hacer dos cosas: Ponerte a cubierto o salir kamikaze contra él.

 De momento estoy viendo llover por la ventana, cogiendo fuerzas, esperando el momento justo en el que salir. Puedo vencer o perder. Pero al final, siempre puedo decidir. Y decido no esperar a que pase la tormenta. Decido enfrentarme a ella. 


lunes, 28 de noviembre de 2016

Arroz y flores

 ¿Me preguntas por qué compro arroz y flores? Compro arroz para vivir y flores para tener algo por lo que vivir. Confucio

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viernes, 25 de noviembre de 2016

Más música

Para despedir la semana os dejo una canción que me parece preciosa, una de esas que da igual los años que pasen cuando la necesitas está ahí, profunda y desgarradora..

No hay más que decir.


Volver a estudiar

 Cuando era más cría sólo quería ser mayor. Supongo que como casi todos los niños, ¿no? (Esa frase ya me daría para todo un post sobre las prisas que nos damos en crecer, pero hoy no). 

 Empecé a trabajar en casa por aumentos de paga, y poco a poco fuera. Con 18 años estudiaba y trabajaba, pero los estudios habían pasado ya a un segundo plano. El primero era conseguir dinero para poder hacer todas esas cosas de adulto con las que llevaba toda la vida soñando. Así que llegado el momento, cuando tuve que elegir, elegí un trabajo a jornada partida de lunes a sábado que no me permitía ya estudiar.

 Al principio está bien. Es nuevo, divertido y a final de mes...hay dinerito. Pero con el tiempo acabas viendo que eso, para toda la vida es...demasiado. Me pasaron cuatro años antes de darme cuenta de que era una autómata. Mi vida se reducía ya a trabajar, pagar recibos y gastar. Debido a mis horarios y al agotamiento por dedicar tantas horas de mi vida a algo que no me gustaba, mi vida social empezó a resentirse. No daba para más. Trabajar, pagar y dormir.

 Empecé a plantearme retomar los estudios, reduje la jornada y me matriculé. Pero las cosas no fueron como yo quería. Me asusté, pensé que no podía, que no entendía nada  y me vi rodeada de chavales a los que casi les doblaba la edad ( no tanto, soy un poco exagerada, pero casi).  Lo dejé. Fue un estrepitoso fracaso que me marcó en aquel momento. Pensé que no servía para estudiar, que mi cabeza estaba seca y que me faltaba mucha fuerza de voluntad que no tenía. 

 Tuvieron que pasar muchas cosas, y unos años más. Y en el momento más complicado de mi vida, con 27 años, tuve que poner las cartas sobre la mesa y plantearme que iba a hacer con mi vida. He de decir, que nunca lo tuve muy claro. Me gustan muchas cosas, pero, ¿qué me apasiona? ¿qué se me da bien de verdad? Fueron dos preguntas que nunca supe contestar, pero la vida me puso en situación de decidirlo. Y lo decidí. Decidí que quería estudiar, que quería más, quería algo que me llenara de verdad, algo en lo que creyera de verdad.

 Empecé por el principio. Acabar el bachiller. Miré diferentes opciones y me decidí por el acceso a la universidad para mayores de 25. Cuando empecé el bachiller, diez años atrás, empecé el de Ciencias Sociales, pero esta vez la rama que me interesaba eran Ciencias de la Salud, un mundo medio desconocido para mi. Fue todo un reto prepararme las 5 asignaturas en seis meses y en la situación en la que estaba. 

 Pero el esfuerzo  mereció la pena. Y me abrió la puerta a multitud de opciones. No tanto por el título, sino por el camino que recorrí y lo que aprendí al hacerlo. A veces lo importante de caminar no es el camino que haces, sino lo que te encuentras en él, los descubrimientos que haces. Y eso fue lo mejor de mi experiencia. Durante el camino, fui viendo claro lo que si me gustaba, y lo que más me apetecía hacer. También descubrí que era perfectamente capaz de todo.

 Recuerdo las primeras semanas en clase particular de matemáticas rodeada de chavales de primero o segundo de carrera, haciendo matrices, funciones... Y yo, con ecuaciones de segundo grado, más perdida que una pita en el desierto. Me sentía pequeñita. Pero con el paso de las semanas, de currármelo en la academia y en casa, acabé haciendo casi todo lo que hacían los de carrera.  Y te das cuenta de que el cerebro es la hostia. Es una "maquina" fantástica. Eso sí, hay que aprender a controlarla y a sacarle partido. Pero en ello estamos.

 Otro ingrediente importante a la hora de volver a estudiar, es el apoyo. Que los que te quieren, te animen y te ayuden, es fundamental. Y recordar que no pasa nada si fracasas, la próxima vez, lo harás mejor. Lo importante es estar en el camino.

 Cuando empiezas es difícil saber donde buscar información así que os dejo una de las páginas que más utilicé mientras preparaba el acceso a la universidad. Es de matemáticas, está muy bien estructurada, clara y además hay vídeos explicativos que se entienden genial. Podéis empezar a engrasar el cerebro desde cero.  Profesor10demates





jueves, 24 de noviembre de 2016

¿Qué pasa cuando no te sientes bien?

 Días tontos, días grises, que cuestan ya desde el amanecer. Desde antes incluso. Cuando la lluvia sobre el cristal me saca levemente de mi mundo onírico. En ese instante ya sé, que el día va a pesar.

 Controlar mi cabeza y sus fluctuaciones es algo en lo que aún estoy trabajando. A veces tiene que ver con algo que no anda bien fuera, pero la mayoría de las veces es porque algo no anda bien dentro. Supongo que los días de gris y agua no ayudan tampoco.

  Cuando hay rebelión mental, mis opciones, según el grado de tozudez que alcance mi cabeza ese día son:
* Desconectar. Películas, series,libros, amigos... No pensar.
* Buscar el problema. Sentarme conmigo misma, papel y boli y preguntar. ¿Qué me pasa? ¿Qué siento? ¿Por qué me siento así? Indagar y solucionar. Cuando sabes por qué te sientes como te sientes, puedes modificarlo o asumirlo, en cualquier caso, solucionarlo.
* Actividad. Paseos, limpiar, correr, bailar, renovaciones en casa, armario, manualidades, etc. El movimiento trae cambios.
* Focalizar. Centrarse en algo productivo. Estudiar, trabajo, proyectos, etc.  Concentrar energía en algo que merezca la pena.

Aunque la idea es que se pase la niebla sólo con una, se pueden usar todas, según su espesura.
Otra buena opción es no agobiarse, asumir que hoy no te sientes todo lo bien que te gustaría, aunque tampoco sepas por qué.  Ya mañana saldrá el sol, o seguiremos buscando como encender la luz.

 Para terminar, os dejo con una canción de uno de mis cantantes favoritos, Nacho Vegas. Muy apropiada para hoy.


  Y por una vez seré la más bella ciudad, seré ballena en altamar...



 

La verdad es lo único que importa.

 Fragmento del libro Brújulas que buscan sonrisas perdidas de Albert Espinosa. 

«Jamás nos mentiremos… Escúchame bien, eso implica algo más que ser sincero… En este mundo mucha gente es falsa… Las mentiras te rodean… Saber que existe un archipiélago de personas que siempre te dirán la verdad vale mucho… Quiero que formes parte de mi archipiélago de sinceridad…

»Saber que puedes confiar en la otra persona, que nunca te mentirá, que siempre te dirá la verdad cuando se lo pidas, no tiene precio… Te hace sentir fuerte, muy poderoso…

»Y es que la verdad mueve mundos… La verdad te hace sentir feliz…La verdad creo que es lo único que importa…»


  Hace mucho tiempo que leí el libro, pero todavía me acuerdo de esas palabras. Fue de esas cosas que hago mías, que me quedo. Y me lo quedé para poder disfrutarlo de vez en cuando. 

 Da igual las veces que lo lea, siempre me sobrecoge de la misma manera. Me llena el alma, leer eso. Pensar que de verdad se puede tener ese "archipiélago de sinceridad" en los tiempos que corren.  

 ¿En cuantas personas puedes confiar de esa manera? No muchas, ¿no? ¿ Y tú? ¿Se puede confiar en ti? 

 Practicar la sinceridad no es fácil, no se trata sólo de no mentir, tampoco se puede engañar, ni omitir. Sí, no contar las cosas es mentir, disfrázalo como quieras. Pero sí. Tampoco es decir todo lo que se piensa, eso sería la sinceridad radical, y las cosas cuando se radicalizan... pierden el equilibrio. Pero a veces ser sincero implica decir lo que no dice nadie, lo que no quiere oír nadie y eso no siempre cae bien. Sobre todo porque la sociedad empuja al engaño y hace de ello algo común. Que no lo es. 

 Traicionar la confianza que una persona pone en ti de forma consciente, premeditada o casi sin querer, está muy feo y duele mucho. Y si somos mayores para mentir y traicionar, hay que serlo para dar la cara, decir la verdad y asumir las consecuencias. Mejor no mentir, te ahorras malos rollos.

 Poder confiar en las personas que tenemos al lado es algo fantástico y a lo que estamos poco acostumbrados. Yo la primera. A base de llevar golpes acabas desconfiando hasta de tu sombra, pero poco a poco, vas encontrando personas que se ganan tu confianza, otras no, pero eso es parte de la vida, buscar gente que merezca la pena, dependiendo de cada uno y sus valores, claro está. 

 Personalmente prefiero la sinceridad. Aunque tengo que trabajarme mi orgullo cuando soy yo la que recibe las críticas sinceras. Es parte del camino eso también. Aceptar las quejas de los demás, porque ni ellos son perfectos, ni lo soy yo.  Pero prefiero que se me digan las cosas a la cara e intento hacer lo mismo. Y agradezco, cuando me equivoco y alguien, sin ánimo de ofender me dice: -niña, ahí te colaste-. Hay que aprender a decir y aprender a recibir. 

 "Un vaso medio vacío de vino es también uno medio lleno, pero una mentira a medías, de ningún modo es una media verdad".Jean Cocteau


miércoles, 23 de noviembre de 2016

Hoy va de música...

 De vez en cuando me gusta buscar música nueva por Youtube. A veces es nueva de verdad, otras busco canciones o grupos que me gustaron alguna vez  a ver si tienen discos nuevos o a escuchar los de siempre.

 Hace unas semanas escuché Orishas. ¿Los recordáis? A lo cubano, botella´e ron tabaco habano, chicas por doquier... ¡Esos!  Me gustó volver a oír sus canciones, me transportan a otros tiempo y otros lugares, y algo de nostalgia de vez en cuando sienta bien.  

 Esta mañana, entre mis sugerencias del canal, tenía un disco nuevo de ellos, así que lo escuché, y entre las canciones sonó una en especial que me llamó la atención. Con ritmillo, alegre, "bailonga", que es lo que me piden las mañanas de invierno. 





 Con algo de alegría y unos bailes por casa se empiezan mucho mejor los días. Hay quien prefiere los telediarios o el periódico, yo prefiero cancioncillas.  Que la disfrutéis. 

  P.D : De nueva no tiene nada, el disco es del 2005 ... En fin... xp

  

martes, 22 de noviembre de 2016

¿Empezar de cero?

 Fragmentos del libro Brújulas que buscan sonrisas perdidas de Albert Espinosa.

    "Que uno ha de perdonar pero no olvidar...

    "Lo malo que te ha pasado también forma  parte de tu vida...

    "No has de empezar una nueva vida, sino    entender que la que viene es una continuación por desarrollo y evolución de  aquella vida anterior"



 Tenemos mucha manía de decir lo de, borrón y cuenta nueva, o lo de empezamos de cero. Por experiencia propia se que no suele funcionar a no ser que pase algo trascendental, sino, no suele haber un "empezar de cero".  

 Es complicado. Y lo es porque no podemos borrar las experiencias vividas, no podemos borrar como nos afectan. Con esto no digo que no se pueda cambiar, claro que se puede, pero no hacer borrón y cuenta nueva. Como bien dice Espinosa : es una continuación por desarrollo. Es evolucionar para ser o tener algo renovado. Aceptar los fallos, lo que va mal, lo que no funciona y hacer que funcione, que vaya bien. 

 Estoy a favor del perdón y las segundas oportunidades si se merecen, pero creo que no hay que olvidar. No digo cargar con rencores y dolor pasado, digo ser consciente de que una situación, una persona, o un alimento, por ejemplo, nos sienta mal o nos hace daño, y podemos elegir la relación que tenemos o no con ese estímulo negativo. Si decides ir adelante, sabiendo que es algo con consecuencias negativas, es una decisión que tomas. Somos libres para alejarnos de personas toxicas, de situaciones dañinas, o de elegir como queremos alimentarnos o intoxicarnos. Pero hay que saber que somos nosotros los que tomamos esas decisiones. 

 Somos la suma de todas nuestras vivencias. Hay algo de lo que fui consciente hace unos años y desde entonces intento tenerlo en mente. Os cuento. Si cuando miras atrás en tu vida, no te gusta lo que ves. Por uno u otro motivo, da igual... Si no te gusta lo que ves, lo único que puedes hacer ahora es tomar otras decisiones que te acerquen a donde sí quieres estar, para que el día de mañana cuando mires atrás no tengas esa misma sensación. Y eso se consigue poco a poco. Decidiendo lo que de verdad quieres, alejándote de lo que no, y comportándote como la persona que quieres ser.  No hablo de negar la esencia o personalidad de cada uno, hablo de encontrar quien eres de verdad debajo de todas estas normas, protocolos, directrices, modas, miedos, pereza, desilusión y demás.  Hay que construir lo que se quiere. 

 LLega una edad en la que las excusas ya no sirven. Ahora eres tú ante el mundo, así que hay que espabilarse y aceptar que si las cosas no van bien, algo tendrá que ver contigo.  Afortunadamente estás a tiempo siempre de mejorar. Con mucho cariño y paciencia  hay que ir construyendo algo de lo que estemos orgullosos. 

 " Haz de tu vida una obra de arte" Título de una película de Fernando Merinero. 

  La película no la he visto, pero la frase es como para enmarcarla.


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lunes, 21 de noviembre de 2016

Lucha por tus sueños

 Fragmento del libro: El guerrero de la luz de Paulo Coelho

 Solve et coagula, decían los maestros. "Concentra y dispersa tus energías de acuerdo con la situación". 

 Muchas veces, durante el combate, él recibe golpes que no esperaba. Y comprende que, durante la guerra, el enemigo vencerá algunas batallas. Cuando esto sucede él llora sus penas y descansa para recuperar un poco las energías. Pero inmediatamente después vuelve a luchar por sus sueños.


 No hay que tomarse la vida como si fuera una guerra, pero creo que se puede sacar mucho de estas palabras.  Si te tomas la vida como si fuera una guerra, tu estado será siempre de estar a la que salta, a la defensiva o al ataque y eso es agotador. A parte de que tus decisiones te acabarán llevando siempre a más situaciones conflictivas. Pero hoy no quiero hablar de eso, sólo hago la aclaración para que se entienda por que pongo esos fragmentos del libro.

 A lo que voy. Fracasar a veces en nuestros proyectos o planes, no nos hace peores personas ni menos merecedoras de amor y respeto. Cuando "pierdes alguna batalla", fracasas de alguna manera en algún negocio que estás llevando a cabo, no te puedes hundir. Hay que curarse, recuperar fuerzas y volver a la carga. Cada fracaso que cometemos nos enseña algo. La siguiente vez que lo intentes, tendrás más conocimientos. Decía Thomas Alva Edison: -No fracasé, sólo descubrí 999 maneras de como no hacer una bombilla-. 

 El que no lo intenta no fracasa nunca, pero el arriesgarse implica la opción de fracasar y aprender, o la de triunfar. No hacer nada, no suele implicar nada, pero eso en ocasiones acaba sabiendo a fracaso personal.

 Las heridas duelen, pero podemos mejorar la capacidad de reponernos tras los golpes. No pasa nada por descansar un poco, pero si nos quedamos demasiado tiempo parados acabará por vencernos el miedo y luego no habrá quien nos mueva. 

 Tenemos frecuencia, por esta cultura, de ridiculizar, o machacar cuando alguien emprende una actividad o un negocio y fracasa. Desde una empresa a un matrimonio. No pasa nada si no va bien, por cerrarlo o por separarse. Se aprende del ¿por qué no salió bien? y se sigue. Claro está que lo de aprender del error es el punto clave, sino, seguirás cometiendo el error una vez detrás de otra. La experiencia nos hace mejores,el fracaso nos hace mejores. 

"Quien nunca haya cometido un error es porque nunca habrá intentado hacer nada nuevo". Albert Einstein

domingo, 20 de noviembre de 2016

Dos monjes y una mujer


Dos monjes zen iban cruzando un río. Se encontraron con una mujer muy joven y hermosa que también quería cruzar, pero tenía miedo. Así que un monje la subió sobre sus hombros y la llevó hasta la otra orilla. 

El otro monje estaba furioso. 
No dijo nada pero hervía por dentro. 
Eso estaba prohibido. 
Un monje budista no debía tocar una mujer y este monje no sólo la había tocado, sino que la había llevado sobre los hombros. 

Recorrieron varias leguas. 
Cuando llegaron al monasterio, mientras entraban, el monje que estaba enojado se volvió hacia el otro y le dijo: 

-Tendré que decírselo al maestro. 
Tendré que informar acerca de esto. 
Está prohibido. 

-¿De qué estás hablando? ¿Qué está prohibido? -le dijo el otro. 

-¿Te has olvidado? Llevaste a esta hermosa mujer sobre tus hombros -dijo el que estaba enojado. 

El otro monje se rió y luego dijo: 
-Sí, yo la llevé. Pero la dejé en el río, muchas leguas atrás. Tú todavía la estás cargando... 







 Esta fábula explica muy bien como funcionamos a veces. Nos quedamos anclados con historias, comentarios, pensamientos, situaciones... Las cargamos durante días, meses o años. Algunos toda la vida. Hay que soltar. Todo lo que no te sirva para vivir bien y feliz hay que soltarlo. ¿Qué más te da si el de al lado dijo o hizo? ¡¿Qué más da?! 

 No merece la pena cargar culpas o rencores. Sentirse mal por cosas que ya no puedes arreglar. Y sentirte como te sientes, o cargar con lo que cargas, al final, es elección tuya. 

 Si te hicieron daño, perdona. Si no quieres a esas personas en tu vida, aléjalas. Si fuiste tu el que hizo daño, pide perdón y acepta las consecuencias o intenta reparar el error. Al final siempre hay solución y si no la hay...suelta. Déjalo ir. No le hace bien a nadie aferrarse a las cosas negativas.

 Por otra parte también, cada uno, tiene una forma de ver las cosas, un aprendizaje y unas vivencias que conforman su personalidad, así que donde tú ves un error, la otra persona no tiene porque ver lo mismo.  Aquí hay que aplicar un poco de empatía, de saber ponerse en el lugar de los demás. 

 Ser conscientes de que a veces, los fantasmas que vemos, sólo los vemos nosotros, son nuestros.  Y no podemos echarles la culpa a los demás. Saber cuando eres tú el que percibe algo inofensivo de forma  hostil, es el primer paso. Una vez que identificas los fantasmas, en más fácil controlarlos.

sábado, 19 de noviembre de 2016

¿Amor o miedo?

 En la vida podemos elegir vivir desde el amor o desde el miedo. Es posible que ya hayáis oído esta frase. No es mía, claro. Yo me la encontré hace tiempo y me la apunté. Con el paso del tiempo he seguido encontrándomela en diferentes lugares, y parece que ha ido calando dentro de mi su significado real. Y es que, una cosa es entenderlo y otra, comprenderlo, interiorizarlo, hacerlo tuyo, parte de ti. 

 De una forma consciente o inconsciente, elegimos vivir desde un lado o desde el otro.  Vivir desde el miedo significa que tus decisiones están basadas en el miedo. No juegas para ganar, juegas para no perder. Esperando que algo salga mal, que todo se tuerza, que pase el desastre. Tu vida se convierte en una cadena de decisiones para evitar los peligros. Vas a trabajar porque necesitas el dinero, y si no fueras te echarían. Quedas con alguien por compromiso, por que no se enfade. Te compras un coche más caro que el de tu vecino para que no piensen que no tienes dinero. Miedo, miedo y miedo. 

 Vivir desde el amor sería justo lo contrario. Lo que se decide, lo que se hace, se hace de corazón, con convencimiento y aceptación. Con ilusión. Incluso cuando lo que vas a hacer no es lo que más te apetece en el mundo. Encuentras un buen motivo y lo haces. Vas a trabajar porque el dinero que ganas te permite vivir como tú eliges, y además prestas un servicio a los demás. Quedas con quien te apetece de verdad cuando te apetece de verdad e intentas ayudar a los demás en la medida de lo que puedes. Te compras el coche que puedes y felicitas a tu vecino si de verdad te gusta su coche. Amor, amor y amor. 

 Hay que analizar que te lleva a hacer lo que haces. El ¿por qué? Cuando tienes claro eso, puedes empezar a discernir entre lo que quieres en tu vida de verdad y lo que no. Al final elegimos, cada día, cada cosa. Y lo que no elegimos...elegimos como nos lo tomamos. Desde el amor, o desde el miedo.

 Si te pasa algo malo, y por malo me refiero a esas catástrofes gordas que le dan una sacudida a tu realidad, que ponen patas arriba tu mundo, una de esas, puedes colapsar, puedes venirte abajo, y puedes no ver más allá. Colapsar y decaerse después de un golpe duro, es normal, pero hay que relativizar y seguir. Poco a poco, pero seguir. Si no avanzas, si te estancas en el dolor y en el miedo lastrarás tu vida sin tener porque hacerlo. El miedo te dirá que no te muevas, que la vida es dura e injusta, que no te arriesgues, que la vida es muy frágil, que tengas cuidado. Y así no se puede vivir. 

 Cuando pasa algo... después de gestionar el golpe, hay que hacer  balance. Como si fueras un perito. Evaluar los daños, hacer inventario de bienes y recursos y comenzar de nuevo. Piensa que la vida son ciclos, lecciones, unas más duras que otras, pero todo es aprendizaje y cuanto antes aprendas, antes pasas curso. Si no aprendes, repites. Esto funciona así. La vida acaba poniéndote en determinadas situaciones para que aprendas, y si no lo haces, vuelve a ponerte una y otra vez en situaciones similares, hasta que consigues aprender lo que no aprendías. así que cuanto antes aprendamos, menos tropezones con la misma piedra. Muy básico. 

 ¿Y cómo vivo una tragedia desde el amor? Pues con mucha calma y con mucho amor. Suena redundante, lo sé. Supongo que dependerá de la situación, pero así a grandes rasgos... Una vez que se pasa el dolor inicial y puedes seguir más o menos con tu vida, hay que estar agradecidos por lo que tenemos, por lo que nos queda, aunque solo sea nuestro cuerpo y éste no esté para bailar una jota. Siempre podría haber sido peor, ¿no? Agradece todo lo que tienes y todo lo que eres, y después pon lo que has aprendido al servicio de los demás. Ayuda, colabora, comparte, encuentra un motivo para todo lo que te ha pasado, pero uno bueno.

 Vivir desde el amor, también significa entender que el resto de seres del planeta también viven desde el amor o el miedo, y hay que ser comprensivos con los que eligen estar enfadados, con el ceño fruncido y la comisura boca abajo. Los que eligen vivir desde el miedo.  Eliges no enfadarte cuando te pitan en el coche, porque... a saber que película llevará en la cabeza...Eliges no decir nada ni enfadarte cuando la típica señora jubilada se te cuela en la caja, porque... a saber si no me cuelo yo también cuando tenga su edad...por ejemplo. Nos lo tomamos todo demasiado en serio, hay que relajarse un poco.

 Si puedes elegir...desde el amor se vive mejor.  Y esto es como ir al gimnasio, se entrena a diario si se quieren resultados. Pero merece la pena




viernes, 18 de noviembre de 2016

¿Evolución?

 Pues si que lo hemos hecho bien. Dejamos el paraíso por los bloques de cemento y la esclavitud pagada. Tengo mis dudas sobre la efectividad de la evolución humana en ciertos puntos.

 El otro día en un documental hablaban sobre la evolución del hombre con respecto al resto de animales, su conclusión después de investigar fue, que nuestro cerebro evolucionó gracias a nuestro cambio de alimentación. Un cerebro con más neuronas requiere más energía. Así que nuestro gran cambio evolutivo fue cocinar la comida, lo que nos evitó tener que pasarnos 8 horas recogiendo alimentos para poder sustentar tanta actividad cerebral. Con el paso de los años hemos cambiado esas  horas de recolecta por horas laborales. Un gran cambio, si señor.

Veo a los moninos en la selva, recolectando comida, jugando, en familia y pienso... ¿Los evolucionados somos nosotros?

Quizás con tanta inteligencia y evolución y protocolos hemos perdido la esencia de lo que somos. Nos hemos industrializado como la comida. Optimizado como mano de obra, como profesionales. Tenemos envoltorios más llamativos, pero por dentro...la bolsa va a la mitad. 


Hemos engrandecido tanto nuestros egos y nuestro egoísmo que la sociedad tiende a la individualidad, ya no aguantamos, ni hay nadie que nos aguante. Y claro, por consiguiente, nos sentimos solos. 

¿Os habéis fijado alguna vez en un documental de primates? Se pasan un buen número de horas al día acicalándose entre ellos. Jugando, acariciándose, despiojándose, etc.  Recolectar comida-jugar-dormir-despiojarse-recolectar comida-dormir-jugar. Ni tan mal. 

Nosotros, los evolucionados, trabajamos de media 40 horas a la semana, con suerte dormimos otras tantas, quita lo que te pasas en el coche entre que vas y vienes, los atascos, la cola en el super, más lo que tardas en hacer la comida, que no son las 8 horas de los primates....porque lo que tu haces no se llama cocinar, si no, te las pasarías, entre desayuno, comida y cena tranquilamente. Así que nos queda un ratito de nada para jugar, desparasitarnos, y disfrutar de la vida. 

Sin duda, somos una sociedad muy evolucionada.

jueves, 17 de noviembre de 2016

Chica de teléfono inteligente.

 Hay una campaña publicitaria por toda la ciudad en la cual aparece una chica guapa haciéndose una foto con el teléfono en diferentes situaciones. Vestida para salir, haciendo ejercicio o en la bañera.

 Llevo bañándome treinta años y nunca he sentido la necesidad de compartir públicamente una foto mía en la ducha. No alcanzo a comprender el por qué.  Pero entiendo que tiene que haber diversidad en las especies.

 Lo que realmente me molesta de la "era foto" y "la cuelgo" es que la gente ha dejado de hacerse fotos cuando se lo pasa bien, o hace algo que le gusta y lo quiere compartir, para hacerse una foto cuando no tienes nada que hacer, aparentando que te lo estás pasando bien. Para que alguien que también está sin hacer nada, le de a me gusta y a ti te de la falsa sensación de que te lo estás pasando bien cuando en realidad no es así.

 Para los que no entendéis de que hablo...
Playa, verano, siempre hay quien va en pareja, amigos o con sus padres. Se acerca al agua, se sienta en la orilla y posa para la foto. Tres segundos de vida contemplativa delante del mar para seguir con el móvil. Al final lo único que quieres del momento es una foto molona para que parezca que eres lo que no eres.

 Otro ejemplo: grupo de amigos sentados en el bar, cada uno con su teléfono y sin hablar durante horas, hasta que uno dice: ¡Foto!. Entonces todos se agrupan, sonríen y se ponen como si se lo estuvieran pasando genial con sus amigos, y eso es lo que cuelgan. Venden lo que no es.¿Qué pasaría, si dos minutos antes de esa foto, alguien los fotografiara con sus teléfonos sin hablarse? Ya no molarían tanto. Eso no vende. Lo vemos a diario. La familia sentada a la mesa sin mirarse ni hablar, los grupos de amigos, hasta los más pequeños. Da gusto cuando ves un grupo de niños jugando, corriendo, saltando, haciendo algo de verdad.

 El problema de la "era foto" es que son todo escaparates. Una fracción de segundo. ¿Qué es eso en un día? ¿En una vida? Nada.

 Deberíamos centrarnos más en disfrutar los momentos, porque la vida, pasa fuera del móvil.  Y hay que ser legal con uno mismo. Si no te gusta sentarte delante del mar a contemplar su belleza, si no lo aprecias o no lo entiendes, no lo hagas, no eres así. Ni subas una foto en la que parece que lo estás haciendo que además es mentira. Mejor hazte unas fotos en la toalla o en el chiringuito, igual eso va más con lo que te gusta.
O lo de meterse hasta la rodilla para la foto y salir corriendo. Lo mismo. Parece que me lo estoy pasando genial, en el agua, pero en realidad tampoco. En cuanto haga la foto salgo del agua y no me acerco más que está muy fría. Si está muy fría y no te vas a meter, ¿para qué haces que parezca que sí?
Vendes mentiras, lo que no hay y no te gusta.

Si quieres fotos chulas, como si fueras una modelo hazte una sesión un día, enmárcalas, compártelas para que todo el mundo vea lo que quieres enseñar. Y luego vive tu vida haciendo fotos normales o anormales pero de verdad. 


lunes, 14 de noviembre de 2016

Tesla

 Da luz a la vida

 Me he alimentado con mi pensamiento, he aprendido a controlar las emociones, sueños y visiones. Siempre he apreciado cómo he nutrido mi entusiasmo. Toda mi vida he pasado mucho tiempo en éxtasis. Esa fue la fuente de mi felicidad.

 Lo mejor es trabajar de noche, por la luz estelar y por el estrecho vínculo que existe. 

Nikola Tesla.



viernes, 11 de noviembre de 2016

Todo lo aprendemos


 Desde que venimos al mundo hasta que nos vamos, todo lo que sabemos lo aprendemos. Vamos a la guardería, luego al colegio, al instituto y algunos a la universidad o ciclos superiores. Durante ese periodo vamos aprendiendo de nuestros padres, familiares y amigos todas las cosas que conformarán nuestra personalidad en la edad adulta. 

 Crecemos muy deprisa, porque el tiempo o la vida, parece que pasa muy rápido. Entre obligaciones, trabajos y todos los quehaceres del día a día se van pasando los años y te haces mayor... Resulta que en todos esos años, aprendes un montón de cosas, y son cosas útiles, al menos la mayoría, pero faltan otras muchas cosas que nadie te enseña.

 Podríamos decir que es parte del encanto de la vida dejarte las rodillas cada vez que te encuentras con una piedra. Lo mejor de tropezar es levantarse y aprender algo de lo sucedido, Pero estaría bien disponer de más información cuando se es joven para saber un poco más sobre lo que te espera.

 Creo que la vida es un viaje, por llamarlo de alguna manera, en el que hay que ir aprendiendo y actualizándose. En cada etapa, en cada estación hay que ir moldeándose, adaptándose e intentando sacar lo mejor en todos los sentidos. . 

 Hay que buscar lo que funciona, estar dispuestos a descartar creencias sobre nosotros mismos y sobre los demás, creencias sobre el mundo y la vida, porque... ¿Quién dijo que fuera así? ¿De  verdad, estás seguro? Creo que a Roma se llega por muchos caminos, y cada uno tiene uno que le va mejor, por el clima, la pendiente, el paisaje, lo que sea, y hay que encontrarlo.

No tengo tele

 Esta maña me ha picado a la puerta una comercial de fibra óptica. Empezó el sondeo preguntándome si tenía internet en casa, mi respuesta fue que no, y que no me interesaba, gracias. Como le marca el guión, siguió con el discurso y me ofreció una oferta con teléfono fijo, televisión e internet, le dije de nuevo que no me interesaba, entonces me habló de la multitud de canales que me ofrecían, a lo que le respondí sonriente, que no tenía tele. Su cara fue...un poema. Pero no desistió, me dijo que estaban ahí las navidades y les podía pedir una a mis padres. Me reí y le dije que no, que no quería tele, que no la veía, que tengo una desenchufada y de cara a la pared. Es un servicio que no me interesa. Se quedó con cara rara, me explicó que tenía que ofrecerme la promoción,  le dí las gracias y la despedí.

 Llevo más de cuatro años sin televisión en casa, y anteriormente ya había pasado muchos meses sin ella en épocas salteadas. Digamos que poco a poco fui viendo o experimentando como cambiaría mi vida sin televisión, hasta que me di cuenta de que mi vida mejoraba sustancialmente sin ella y la relegué a un alto del salón de cara a la pared. 

 Ha sido un proceso largo, que ha pasado por muchas etapas. Algunas voluntarias, otras forzadas. De hecho cuando me mudé la televisión no funcionaba así que los dos o tres primeros días no tuve tele. Tenía ordenador, pero tampoco conexión a internet, y de aquella los móviles con internet aún no habían llegado. A lo largo del primer año la tele falló alguna vez más, forzándome durante unos días a aguzar el ingenio para llenar ese vació que deja la caja tonta.

 Por lo general  la tele solo la veía cenando o alguna tarde libre de invierno, fin de semana o cosas así. Siempre he preferido la música a las pantallas, pero me gustan las series, así que, durante la cena siempre veía alguna. Son costumbres, que cuando te quedas sin tele, tienes que modificar, y me cuestan esas cosas, soy animal de costumbres, pero poco a poco fui eligiendo alternativas a la televisión. Música, programas de radio, a veces comía con una mano y con la otra escribía o simplemente pensaba,.. 

 Al principio fue un poquito más duro porque las alternativas a veces eran algo escasas, a día de hoy, con internet y teléfono de ultima generación (más o menos), las alternativas son inmensas. Tener televisión me parece un atraso. Prácticamente todos los contenidos de la televisión pública y privada están en la red. Tú eliges cuándo y cómo los ves. Y en muchas ocasiones si ves o no los anuncios o cuando lo paras para hacer tú, el descanso cuando quieres. 

 El solo hecho de poder decidir, el qué y cuándo, creo que es... fantástico. ¿Por qué alguien habría de decirme lo que tengo que ver y en qué franja horaria? Y por qué tengo que desperdiciar quince minutos de mi vida cada vez que les da la gana de ponernos un corte de anuncios, o de seis minutos me da igual, que al final te ponen uno de seis, tres segundos de programa y otros seis de publicidad. Estamos locos o qué.  Y esto lo sé porque aunque yo no tengo tele, me relaciono, tengo familia y amigos que si la tienen, aunque no todos, también lo digo, y a veces veo la tele en sus casas, incluso en demasiados bares y restaurantes. ¿Qué necesidad hay? ¿Tanto miedo tenemos de quedarnos sin nada que hacer y a ver que nos cuenta nuestro cerebro ? Igual te dice que la vida que llevas es una mierda, ten cuidado...sube el volumen de la tele, no vaya a ser que lo escuches y tengas que hacer algo para cambiarlo.

 Entre otras ventajas de apagar o quitar la tele está el tiempo que se gana. Es asombroso. O mirándolo desde otro punto, todo el tiempo que pierdes de tu vida viendo la vida fantástica ( y digo fantástica por irreal, ficticia e inventada o dramatizada hasta la saciedad) de un personaje que en realidad no existe. Otra cosa es, que te sobre tiempo y no quieras hacer nada mejor con el que eso, es respetable. He tenido épocas de esas también, pero como modo de vida, yo no lo quiero. Pues bien, ganas tiempo que puedes emplear o en obligaciones que tengas o en tu familia, amigos, o en ti. 

 Sigo enumerando ventajas: te sales de la histeria colectiva de crisis, catástrofes y demás desgracias para las que no dan solución, pero que no paran de mostrar en los medios de comunicación. Ganas en salud. Es frustrante ver lo mal que va todo desde la comodidad de tu casa y sin que den soluciones reales a nada.  Ver que nos roban y nadie va a la cárcel, que no pasa nada para los de arriba, así que desconecta, es la mejor opción. Si hay alguna manifestación, concentración, o se necesitan voluntarios y colaboradores te enterarás en la red o alguien te lo contará, no te preocupes. Y si no puedes hacer nada, puedes dejar de tragar esa basura. Eso es lo primero, coger perspectiva.

Podría seguir pero ya me extendí bastante por hoy. Mi consejo:  Hay más vida detrás de la tele 






jueves, 10 de noviembre de 2016

Conservar la individualidad

 Reclamo el derecho a la independencia, a la desigualdad del ser, a la diferencia y a la aceptación de todos ellos. Cada persona es única en personalidad e imagen, en gustos, creencias o aficiones. Y eso es fantástico, porque nos da la oportunidad de ver y crecer, de aprender de los demás.

 Vivimos la era de la informática y de la información. Hay mucho contenido a sólo un click. Revistas, programas de televisión, etc. Muchas fuentes que nos dicen lo que se lleva, lo que gusta, lo que vende. Redes sociales que nos muestran sólo una instantánea, un momento de aparente felicidad, de majestuosa belleza o un paisaje estremecedor.  Es la era de los anuncios, de los escaparates, del todo se vende, hasta los principios.

 La era de la globalización, donde todo llega a cualquier parte.Y esto tiene su lado bueno, y su lado malo. Tanto escaparate, tanta superficialidad está haciendo que las personas adopten modas como forma de vida, que se pierdan en la simpleza del copiar, de ser un maniquí más del consumismo. Ya no nos vestimos para proteger nuestra piel, ni siquiera para estar guapas y guapos, nos vestimos para parecer chicas de revista, actores de Hollywood. Con el maquillaje pasa lo mismo, ya no se resalta la belleza y se tapa alguna imperfección, ahora la industria, las revistas, la pasarela, la moda y los tutoriales  dicen que hay que tapar, capa tras capa de corrector, prebase, iluminador,  maquillaje, polvos y más y más. Pestañas postizas, pelo postizo...

 Yo me pregunto, ¿dónde queda esa persona? ¿Se la ve debajo de todo eso?  Ya no eres tú por muy linda que te veas. Eres un producto, tú convertida en muñeca. Supongo que a nivel de autoestima estas cosas acaban pasando factura. Es una forma de negarse a si mismo, de no aceptarse. De no ver tu belleza tal cual es.


 En el caso de los hombres, les venden al futbolista de moda, su pelo, pendientes o su barba.Cuerpos de gimnasio, pantalones estrechos y playeros de marca. Los programas y revistas se llenan de fotocopias con la misma estética. La industria se va haciendo un hueco, con cremas para la resaca, desodorantes que te volverán el macho del siglo, y demás parafernalia para aumentar el negocio a base de la seguridad o más bien la inseguridad de los hombres. 

 Ahora se ponen de moda los fofisanos, que le da a los hombres un poco de margen para reivindicar su derecho a gustar a pesar de no cumplir con los cánones establecidos de belleza. Esto no es una batalla de sexos para que se nos de a las mujeres también el derecho a ser fofisanas de moda. Es un llamamiento a la aceptación personal e individual, primero de cada uno, y después de los demás cómo individuos únicos, al igual que tú.

 Usar los recursos con cabeza, la información con medida y filtro, evitar los medios de des-información y vivir tu vida lo mejor que puedas.

miércoles, 9 de noviembre de 2016

La sinceridad

 Veo con el paso de los años, no sé si porque empeora o yo me hago mayor y veo más, que el engaño y la mentira forman parte intrínseca de la sociedad. Desde lo más alto en la escala social, a lo más bajo. Monarquía que miente y engaña, políticos, y hasta el del bar de la esquina.

 Desgraciadamente es algo tan habitual que ya parece que nadie se escandaliza. El engaño como forma de vida. Personal, profesional, familiar, qué más da. Estamos tan acostumbrados que lo hemos hecho nuestro. Parte de cada día.

 Hubo un tiempo en el que la palabra de las personas tenía valor, Pero no es este. Éste, es el de la letra pequeña, el de usar y tirar, el de sálvese quien pueda. No todo está perdido, aún quedan muchas personas que creen en la sinceridad y la practican. Porque esto es como todo, darse cuenta y cambiarlo.

 Generalmente mentimos por dos motivos:
(1) Para ocultar algo que no nos gusta de nosotros, algo que hicimos mal, nos avergüenza, o similar.
(2) Para ser más de lo que somos, hacernos notar, ser el centro de atención, etc...

 Creo que todas las mentiras se pueden resumir en esos dos puntos. Por ejemplo: El político que roba, miente en sus informes, sobre sus ingresos, miente para tapar algo que está haciendo mal. El infiel que engaña a su pareja, miente por miedo o por vergüenza, o ambas. También tenemos al que miente y dice que hizo más de lo que hizo, "¡pesqué un pez así de grande!". Miente para tener aceptación, para ser más.

 Esto me plantea una pregunta. ¿Qué clase de sociedad estamos creando? Una sociedad donde mentir es algo común y generalizado. Empujamos a la gente al engaño. El problema no es sólo la mentira, es lo que lleva a las personas a realizar actos que los obligan a mentir después.

 Está claro que la vida es ensayo-error. Pruebas, te caes y aprendes. Pero el error como modo de vida...  No le veo un gran futuro, a demás de mucha gente dolida y desconfiada que quedará en el camino.

 Plantearé algo sencillo. ¿Te gusta que te engañen? ¿Tu familia, tus amigos, tu pareja, tu jefe, superiores, alcalde, presidente, rey?
Se puede ser sincero y no ser cruel, se puede ser sincero y tener tacto y se puede también ser sincero y declinar la opción de contestar si estás por ejemplo en un compromiso. Ser sincero no es criticar, es contestar de corazón cuando alguien te pregunta algo. Es ser sincero contigo y con lo que de verdad te gusta o no.  No todo el mundo valora la sinceridad, pero se está mucho mejor sin pensar que vives en Villa Picaresca, donde nada es lo que parece. Ser sincero significa no engañar en ninguna de sus formas.

martes, 8 de noviembre de 2016

¿Cómo ser feliz?

 Todos queremos ser felices, de hecho, ¿cómo ser feliz? es de las búsquedas más populares en Google. A lo largo de la historia de la humanidad el ser humano se ha hecho esa pregunta millones de veces, muchos filósofos y grandes pensadores de todos los siglos han puesto su granito de arena en contestarla.

 No hay fórmulas mágicas, al menos hasta el momento. Lo que si hay, son muchos puntos de vista. Una de las mejores definiciones que he leído es la de Aristóteles en su Ética a Nicómano:
        "Una acción humana decimos que es buena si está orientada a la felicidad. La felicidad, cada cual, según su naturaleza y según el momento en que se encuentre, la alcanzará de manera distinta. La felicidad consiste en el ejercicio perfecto de la actividad propia de cada cual."
 Creo que es una definición fantástica porque abre la oportunidad de ser felices a todos los seres del planeta.

 Aquí hay que empezar por la base, que es la aceptación propia primero y luego la de los demás. Una vez que ya estás en el camino de aceptarte y quererte a pesar de tus virtudes y con todos tus defectos, (lo he dicho bien, sí), hay que empezar a hacer las cosas que te sientan bien. Y ojo, no he dicho las cosas que te gustan, aunque de esas también. Recalco, lo que te sienta bien. Cosas constructivas que te ayuden y mejoren.  Pasear, ir a una exposición, cuidarte, alimentarte bien, aprende cosas nuevas, cocina, ayuda, juega, redescubre lo que te gusta hacer empezando desde lo que mejor te sienta. A lo largo de ese camino irás viendo si lo que te gusta y sienta bien, te hace feliz.  Si es así, ya tienes alguna pista para ser más feliz.

No hay que olvidar que la vida son ciclos, ser feliz de forma continua en el mismo grado de felicidad es...si no imposible, algo difícil de lograr. Más que nada, por que los acontecimientos de la vida, que no siempre son entendidos o aceptados, o aún siéndolo, son dolorosos igualmente. La vida fluctúa, es cambio y aceptarlo es fundamental si se quiere ser feliz.

Hay que buscar lo que nos llena, lo que nos hace sentir bien, compartir nuestra alegría con las personas que queremos y aceptar que todo cambia.



lunes, 7 de noviembre de 2016

La liberación sexual

 La liberación sexual, no ha sido tal.
 Hemos dejado atrás un comportamiento machista y represor del sexo, para adoptar una postura "liberadora" que se manifiesta con un comportamiento compulsivo e impersonal. Diría que se comportan como animales, pero no sería real, ya que los animales siguen instintos y aquí el instinto sexual se está utilizando para paliar sentimientos en el individuo.El miedo, la ira, la rabia, el dolor, la soledad...

El ser humano de hoy hace un uso del sexo y de las personas, una especie de analgésico que le ayuda a superar sentimientos de una forma disfuncional, ya que el efecto suele ser el contrario del deseado y aunque por un momento alivie, después, vuelve el pesar. Eso sin contar el daño o no, ocasionado sentimentalmente hablando, a la otra persona.


 ¿Me pregunto si el sexo se nos está llendo de las manos?
 Practicar el sexo no implica más compromiso que el de ese momento, ni requiere juramentos de amor eterno pero mejora sustancialmente cuando entre las dos personas hay un sentimiento que va más allá de  simple necesidad. Necesidad de llenar vacíos o satisfacer carencias.

Todo empieza por la educación, la que se nos dio y la que damos a los que vienen detrás. Lo que compartimos y aceptamos. Pero sobre todo empieza por nosotros. Por hacer valance de nuestras vidas y nuestro comportamiento e intentar llevar a cabo esa frase típica que reza: Trata a los demás como te gustaría que te tratasen. 



domingo, 6 de noviembre de 2016

El aburrimiento

El aburrimiento según Wikipedia: es el cansancio o fastidio causados generalmente por disgustos o molestias, o por no tener nada que divierta y distraiga.

No profundizaré más en la definición porque esta me sirve. Quiero hablar del aburrimiento simple, sin que conlleve estado de abatimiento consigo. Ese aburrimiento de las horas muertas, de cuando se cancela un plan y no tienes plan B. El aburrimiento de cuando te quedas a solas contigo, sin mensajes en el móvil, ni notificaciones de redes sociales, ese aburrimiento de cuando internet no va y te quedas a solas con tu cabeza. Ese agobio de no saber que hacer con tus días, con tus horas o con tus minutos.


Bien, creo que ya lo he dejado claro en las últimas líneas del párrafo anterior. Se ve por donde va a ir el hilo, ¿no? El mayor problema del aburrimiento es quedarse a solas con uno mismo, sin nada que hacer, porque cuando estás activo, estás contigo, pero centrado en otras cosas. El problema de no tener nada que hacer, o nada interesante, o que se te vaya la cabeza de lo que haces porque es un tostón, es que te quedas a solas con lo que piensas, con lo que sientes, con un montón de cosas para las que no sueles tener tiempo. 


No quiero hacer un post denso, al menos no hoy, así que simplificaré. Si te aburres en clase, por ejemplo, tienes dos opciones: 
(1) Utilizar ese tiempo para pensar en cosas que quieres en tu vida, por ejemplo, o en algo que te reporte beneficios. Hacer un esquema mental de la organización de tu semana...etc. Aprovechar ese tiempo.
(2) Atender. Si estás ahí es para aprender, ¿no?. Aprovecha el tiempo en clase así podrás disfrutar de tu tiempo libre cuando lo tengas.

Si te aburres en el trabajo, mi consejo es casi el mismo. Aprovecha el tiempo, o en tus cosas o esforzándote aun más en tu puesto.


Si el aburrimiento es de ratos muertos...

(1) Ten a mano una lista de cosas pendientes que tienes que hacer. Cuando tengas un ratito de esos, ya sabes.
(2) Ten más listas, de vídeos, libros, podcast, conferencias, o cosas que te interesen. 
(3) Aprovecha para escribir a aquellos amigos y amigas a los que hace tiempo que no escribes, o llámalos.
(4) Haz limpieza. Ya sea en la habitación, casa, ordenador, papeles, móvil, fotos, suscripciones...etc
(5) Aprende. Tienes internet, acceso a millones de cosas, busca algo sobre lo que no sepas y aprende. Busca diferentes opiniones, contrasta, fórjate una opinión sobre el tema.
(6) Temas sobre los que puedes buscar : Mejorar en las relaciones de pareja, por ejemplo, ya que somos seres que tendemos a vivir en pareja y andamos algo pez en el tema. Cocina. Mejorar laboralmente, historia de tu país... Creo que hay cientos de millones de cosas que se pueden buscar, según lo que nos interese. 

Podría escribir mucho más sobre este tema pero por hoy lo dejo.  Unas cuantas formas de entretener al aburrimiento de forma constructiva
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sábado, 5 de noviembre de 2016

¿Vida en el campo o en la ciudad?

Ventajas e inconvenientes de la vida en el campo frente a la vida en la ciudad.

 Desde la revolución industrial, la población ha tendido a desplazarse hacia las grandes ciudades, debido a la demanda de mano de obra. Esto hizo que las zonas rurales se vieran más despobladas. Con la crisis del siglo XXI muchas personas han decidido volver al campo.

Las ciudades son más cómodas, tienes todos los servicios a disposición. Supermercado, bares y restaurantes, no hay problema para comprar o salir. Hay transporte público y taxis. La movilidad la tienes garantizada. Pero también tiene sus inconvenientes. Exceso de ruido, tráfico y contaminación, ambiental y lumínica, y por último, las escasas zonas tranquilas para pasear, que de haberlas, suelen estar masificadas.

Por otro lado tenemos la vida en el campo. Ganas en tranquilidad, en belleza paisajística y en salud. Pero la vida en el campo requiere más trabajo. Además del interior de la casa, hay que cuidar el exterior. Suelen ser sitios peor comunicados, es posible que necesites coche para desplazarte, y en ocasiones no tienes ni vecinos cercanos, lo que aisla un poco.

Habría un punto medio entre ambas, que serían, las urbanizaciones con parcela, a medio camino entre la vida en el campo y en la ciudad.

Creo que según la etapa de la vida, unas u otras se pueden adaptar mejor, pero es una buena experiencia probarlas todas si se tiene la oportunidad, sólo así sabrás cual es tu sitio.





viernes, 4 de noviembre de 2016

Lo que damos por sentado

 Todo lo que damos por sentado, es justo todo lo que nos haría felices, si no lo diéramos por sentado.
  El cerebro se acostumbra. Se acostumbra a todo. Cuando lo tienes y cuando no, pero sobre todo, cuando todo va bien.

 Cuando te falta algo, lo echas de menos, como por ejemplo cuando te acatarras, echas de menos cuando estabas bien, cuando no te encontrabas mal y lo valoras muchísimo.  Pero por lo general a los cuatro días te pones bien y se te olvida lo que echaste de menos respirar, estar sano... y vuelves a querer más y más para sentirte bien. Hace una semana solo necesitabas poder respirar para estar bien y ahora vas a necesitar un montón de cosas que en realidad no necesitas, para sentirte bien.


 Por eso hay que dedicar unos minutos del día a todas esas cosas que damos por sentado. Valorarlas, porque, si mañana no están, las echaras en falta y te arrepentirás de no haberlo valorado cuando lo tenías. 
 Valora todas esas cosas que si perdieras, echarías de menos.

jueves, 3 de noviembre de 2016

La zona de confort

Convertirse en la persona que quieres ser, cuesta trabajo.
Cualquiera que haya intentado mejorar su vida, sabe lo que cuestan los grandes cambios, los trascendentales. Cuando te sales de tu zona de confort, de tu zona conocida.
La zona de confort, es la zona en la que tu te sientes cómodo actuando. El territorio conocido, que no bueno.

Tus rutinas, buenas o malas. Esa es la zona de confort. Es como ir a cenar siempre al mismo restaurante porque se cena bien o te gusta. Y aunque a veces notes que ya no es lo que era... Sigues llendo, por costumbre, por si acaso, por compromiso o sabe Dios por qué lo haces. Pero sigues haciéndolo. Como fumar, comer mal, no hacer ejercicio y llevar una vida en resumen, un poco mala. Pero...no tienes tiempo, o ganas, o ni siquiera te has dado cuenta. 

Hay más mundo fuera de tus rutinas, del territorio que pisas. Sólo tienes que caminar unos metros mas allá para descubrir que hay una vida nueva, llena de oportunidades y desafíos.
Sólo hace falta quererlo y un poco de fuerza de voluntad.

Muchos sabréis de lo que hablo. Los que se propusieron cambiar algo y lo cambiaron. Los que se levantan una hora antes porque quieren ir a correr, los que luchan contra sus sentimientos y se alejan de lo que no sienta bien, aunque lo quieran, los que empiezan de nuevo, los que persiguen sus sueños, sacan tiempo de donde sea para hacer aquello que les apasiona, los que dejan de fumar, se lo proponen y lo hacen. Los que se apuntan a clases de lo que sea, aprenden, salen, se relacionan, con el miedo, con lo nuevo y desconocido, con el fracaso y lo superan. Los que vuelven a estudiar, después de mucho...
Para mi, todo eso merece respeto y admiración. Pero también creo que el camino cuesta y que no siempre estás preparado para subir todas las montañas, pero hay que caminar, quizás dentro de un año, estés en la cima. Poco a poco. Si persistes, acabarás consiguiendo lo que te propongas.
Inténtalo tantas veces como necesites hasta que lo consigas, si de verdad es lo que quieres, y déjate guiar también por los que te quieren y por la vida. A veces nos obcecamos y ese no es el camino.
La experiencia me dice que los cambios traen renovación y eso es bueno.