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miércoles, 21 de diciembre de 2016

Nada de lo que creo es cierto

 Plantearme que todo lo que creo sobre el mundo y sobre la vida está errado parece una locura, pero es la única manera de que esto tenga sentido. Lo que en si mismo ya es un sinsentido.

Tanto si crees que puedes como si crees que no, estás en lo cierto. Esta frase ya la usé en otro post, creo que resume muy bien lo que es la vida. 

  Crecí creyendo que si conseguía un trabajo, una casa, una pareja y tenía amigas, sería feliz, tendría el: Felices para siempre, que tanto tiempo había anhelado. Nada más lejos de la realidad, entre que conseguía uno u otro algo se descuadraba por el camino. Me sentía un desastre por no poder mantener mi vida en orden, por no cumplir con lo que se esperaba de mi y todas esas cosas... 

 Compré para llenar el vacío, no sirvió. Comí para llenar el vacío, tampoco. Lloré. Me frustre. Me enfadé conmigo y con el mundo. Miré hacia otro lado a ver si se pasaba, si por propia pesadez esa sensación se acababa cansando y se iba, pero no se fue. Intenté aprender a vivir con el vacío, pero tampoco fue la mejor idea. 

 Entre malos pensamientos y malas decisiones me fue pasando la vida. He ido haciendo acopio de información de todo tipo hasta llegar aquí. Y he llegado al punto de darme cuenta de que debo borrar, olvidarme de todo lo que creo saber sobre mi y sobre los demás, sobre como funciona todo y empezar de nuevo. 

 Cuanto más leo menos creo saber sobre el mundo. Mi visión es tan corta y limitada que no puedo ver la vida como es. Todo lo que veo está marcado por lo que creo del mundo. Pondré un ejemplo muy básico.  De pequeña me mordieron varios perros de la misma raza. Ahora, cuando veo uno de esos perros, a parte de que no me gustan como raza, pienso que es un mal perro. No veo el mundo con objetividad. No me puedo fiar de mis interpretaciones sobre lo que veo.  Nuestras emociones pasadas nublan la realidad de hoy. Lo simpático, es que, es una raza muy defendida, nada de peligrosa, en teoría, pero...mi opinión no es la misma, porque tuve 3 malas experiencias. Eso nos pasa con todo, desde una mesa, a una casa, un coche, una persona, una vida...

Liberarme de lo que creo saber sobre las cosas me permite ver lo que son en realidad, su simplicidad y su belleza. Al final son todo prejuicios, etiquetas para catalogar el mundo, pero no soy la misma persona que cuando mi cerebro etiquetó esos objetos. No soy una niña, no tiene por que darme miedo un animal. No tiene por que darme miedo nada. Solo puedo temer a las cosas que creo que me pueden hacer daño, si elimino mis creencias sobre ello, no tendré miedo. 

   

martes, 20 de diciembre de 2016

Aprender a dar las gracias

 Hay un ejercicio muy sencillo que nos ayuda a coger perspectiva con nuestra vida, a valorar lo que en ella tenemos. Dar las gracias. 


 Puedes hacerlo al levantarte o al acostarte, en cualquier momento que estés a gusto y relajado. Se trata de hacer una lista, escrita o mental de todas las cosas que hay en tu vida y que estás dando por sentado. Sobre eso ya hice una entrada, para los que no sepáis muy bien a que me refiero. 

 Tendemos a fijarnos sólo en lo malo, en lo que nos falta. Este ejercicio hace que seas consciente de que tienes muchísimas cosas para ser feliz, muchísimas cosas por las que estar agradecido. 

 Es posible que mientras lo piensas o escribes se te venga algo bueno a la cabeza, y luego pienses que hay matices, que claro...todo tan bueno no es, pero eso no entra aquí. No hay matices. Estas agradecido o no lo estás.  Se trata de simplificar un poco. 

Cuando todo se tuerce, tiendo a culpabilizar a la vida, así que de la misma manera, ahora que agradezco, me enfoco en ella.



 Esta es mi lista:

*Gracias por darme una familia que me quiere y me cuida. 
*Gracias por darme amigxs y amores, que me enseñan y me hacen crecer. Personas con las que disfrutar la vida.
*Gracias por darme una casa y por mantenérmela.
*Gracias por darme salud y fortaleza para llegar hasta aquí.
*Gracias por darme trabajo para aprender sobre la vida y su funcionamiento.
*Gracias por darme un cerebro que aprende y mejora casi cada día. 
*Gracias por darme todas las cosas materiales que tengo, que cumplen mis necesidades sobradamente.
*Gracias porque siempre he podido comer.
*Gracias porque puedo tener calefacción en invierno, aunque siga con frío. 
*Gracias por las noches de estrellas, las de luna llena y las de lluvia en casa con una mantita.
*Gracias por las noches sola.
*Gracias por las noches con amigas.
*Gracias por las noches en buena compañía. 
*Gracias por los amaneceres y los atardeceres.
*Gracias por las auroras boreales, las nebulosas y toda la inmensidad del universo.
*Gracias por este cuerpo que funciona bien. 
*Gracias por la risa y la alegría. 
*Gracias por seguir viva.
*Gracias por el amor en todas sus formas y variables.

viernes, 16 de diciembre de 2016

Un Curso De Milagros


Un curso de milagros es el título de un libro escrito por Helen Schucman, psicóloga neoyorquina (1909-1981). Tiene un contenido espiritual, mayormente religioso. Es un libro que genera controversia, hay múltiples opiniones a favor y en contra. La iglesia no lo aprueba. Y no es para nada una lectura ligera.



 Hace tiempo que oí hablar de él. Me "consideraba" agnóstica, así que un libro tan denso y religioso no me acabó de enganchar. Cada vez tengo más claro que todo pasa por algo de una u otra manera, así que la siguiente vez que se cruzó en mi camino decidí leerlo, (otra vez). He de decir que estoy teniendo más éxito que la primera.

 Si lo lees con una mente abierta, da igual que seas creacionista, evolucionista o que creas en los annunakis.  Cuando nombra a Dios, puedes sustituirlo por aquello en lo que creas. Todo es energía, así que la forma que quieras que adopte esa energía es algo personal. Dejando ese matiz a parte, el resto del contenido es una puerta a otra realidad, a ver la vida de otra manera.

 Lo que más me llamó la atención la primera vez fue el título. Un curso de milagros. Pues bien, si los milagros existen, quiero saber cómo y por qué. Si se pueden obrar milagros creo que merece la pena investigar un poco. Esto no es un curso de magia, ni mucho menos, pero si puedes aprender a controlar tu energía y canalizarla, sería fantástico, ¿no?. Voy a poner un ejemplo: Días de esos en los que te levantas con "el guapo subido", todo fluye, en el trabajo estás que te sales, es de esos días que sabes que podrías comerte en mundo. ¿De que depende tener esos días, o los días en que parece que es el mundo el que te va a comer a ti? Depende mucho de nuestra percepción de la realidad y de nuestros pensamientos. 

 Me gusta investigar nuevas formas de ver el mundo y la vida, porque cada persona tiene unas vivencias que lo llevan a ver las realidad de una u otra manera. Siempre y cuando mejore mi vida con lo que aprendo y no haga daño a nadie...yo sigo para adelante. 

 Una buena frase del libro, que lo define: "Este curso no pretende enseñar el significado del amor, pues eso está más allá de lo que se puede enseñar. Pretende, no obstante, despejar los obstáculos que impiden experimentar la presencia del amor, el cual es tu herencia natural" 

 Cuando nace un bebé no hay maldad, no hay nada más que funciones básicas del organismo y amor. Por eso le encantan a todo el mundo los bebés, o a casi todos. Despiertan dulzura, amor, cariño, ternura. Somos nosotros, el conjunto de todos nosotros, con nuestra educación, nuestros juicios y nuestra idea de como deberían ser las cosas los que transformamos bebés tiernos e inocentes en gente triste y asustada. Nos merecemos más que eso.

 No pretendo cambiar las creencias de nadie, solo abrir la mente a conceptos buenos. Y creo en parte de las ideas que se reflejan en el libro. Todos somos hermanos, es una afirmación que tiene más de verdadera que de falsa. Tanto si evolucionamos, o si descendimos de Adán y Eva, o si somos energía, venimos de la misma fuente. Todos estamos unidos.  

 Si partimos de esa afirmación, todos somos hermanos, ¿eres consciente de cómo le hablas a tus hermanos y hermanas? ¿De cómo te comportas con ellos? Con todos. Plantéate el mundo así durante cinco minutos. Cambiará tu percepción totalmente. 

 Si tu vida va genial, si eres feliz y tienes todo lo que puedes querer en la vida, ¡estupendo! disfrútalo, pero, sino, empieza a planteárte cambiar la forma en la que ves el mundo en el que vives. Ensayo-error. Vas probando hasta que encuentras una o mil maneras que te ayudan a vivir tu vida de la mejor manera posible. 

jueves, 15 de diciembre de 2016

La frustración


 Algo importante en la educación de los humanos que no se aprende en el colegio es la inteligencia emocional.  Aprender a identificar nuestras emociones y gestionarlas nos facilitará mucho la vida. 

 ¿Qué es la frustración? La imposibilidad de satisfacer una necesidad o un deseo. Sentimiento de tristeza, decepción y desilusión que esta imposibilidad provoca. (Google).

 Tendemos desde pequeños a idealizar y planear lo que queremos que sea nuestra vida. Queremos ser princesas, futbolistas, médicos, astronautas, pilotos de carreras, científicas... Queremos tener la casa llena de animales o una legión de chiquitinos correteando por todos lados. Pero con el paso de los años, unos llegan y otros no. Depende de las decisiones, de las circunstancias, de muchas cosas. 

 Esa punzada que sientes en el corazón cuando tus planes se truncan, esa rabia, la ansiedad, la angustia, la depresión, la ira...eso es la frustración. 

 Puede que la respuesta (involuntaria) a la frustración venga de nuestro aprendizaje de niños, si nadie nos enseñó a gestionar esas emociones o nos explicó qué hacer cuando se tuercen los planes. Pero no pasa nada, siempre podemos aprender, aunque ya no seamos unos críos. 

Soluciones:
 Primero el problema. Salta la emoción porque no conseguimos algo. Ese es el problema, los objetivos. Hay que ser realista a la hora de ponernos los objetivos. Si no estudias, no te gusta o no se te da bien, es poco probable que llegues a médico, las cosas como son. Si te apasiona, tendrás que esforzarte mucho. Si no, busca que te apasiona y a por ello. Pero ser realistas. Si no te gusta el deporte es poco probable que llegues a las olimpiadas. 

 Empieza por ponerte metas pequeñas. Poco a poco, no hay prisa, eres tu quien marca los ritmos en tu vida. Si quieres salir a correr empieza por un minuto el primer día y dos el segundo y así... No pretendas correr veinte minutos el primer día y no lesionarte o acabar sin ganas de repetir. Si quieres estudiar, empieza por un párrafo, resume y copia hasta que te lo aprendas. Objetivos pequeños. El Everest no se escala en un día. Hace falta mucho entrenamiento, aclimatación en el campamento base y luego aclimatación en cada campamento antes de hacer cumbre. El objetivo es la siguiente base, no la cumbre. Poco a poco.

  Es bueno tener varias metas sustitutivas de igual valor. Un plan "B". Tenemos muchas capacidades y mucho que ofrecer. ¿Qué más puedes aportar? ¿Qué más te apasiona? ¿Qué más se te da bien?

 Debemos también pensar en por qué fracasamos en conseguir ciertas metas, que errores cometimos y aprender de ello. Analizar qué nos impide conseguir nuestros objetivos y buscar soluciones.

 Segundo, la emoción. El miedo que sentimos al fracaso, a veces hace que abandonemos antes si quiera de intentarlo. A parte de la frustración, aquí, entra el miedo también. ¿Miedo a qué?¿A equivocarte? No pasa nada, más que aprendes.  La frustración hace también que paguemos con los demás nuestros cabreo, nuestra ira por no tener lo que queremos. Y no solo con los demás sino con nosotros mismo. Cuidado con esto.

  Cuando se tuerzan las cosas respira, tómate un tiempo (horas o días), analiza qué ha pasado y por qué, si tiene solución y que opciones tienes. Igual necesitas poner distancia con el proyecto y dedicarte a tu plan "B". 

  El deber del individuo es no dejarse derrotar y aprender para poder seguir adelante y luchar por las nuevas situaciones que se nos presenten.


miércoles, 14 de diciembre de 2016

Un poco de mí


 Decidí abrir el blog para compartir con quien quiera leerme, lo que voy aprendiendo en la vida. No se, si por suerte o por desgracia, en no demasiados años he vivido muchas cosas. Me ha pasado casi de todo. El lado bueno, que he aprendido mucho y creo que mis aprendizajes pueden ayudar. No se escarmienta en cabeza ajena, pero quizás, sirva de inspiración o conteste alguna duda compartida.

 Creo realmente en el potencial humano. Nos hemos convertido en una gran cultura destructora, pero ¿y si usamos ese gran potencial para hacer algo bueno? El potencial es el mismo, solo cambia el enfoque. 

 La ley de Murphy nos dice: "si algo puede salir mal, saldrá mal". Sería igual de lógico pensar que la frase puede ser cambiada a positivo con la misma eficacia, ¿no?.  "Si algo puede salir bien, saldrá bien. ¿Quién dice que las leyes de la naturaleza no funcionan así? 

 Hay otra frase , esta de Henry Ford que reza: Tanto si piensas que puedes, como si piensas que no puedes, estás en lo cierto.

 Yo me empeñé en demostrar que mi vaso estaba mediado, porque medio lleno o medio vacío, el vaso está a la mitad. No tenía un enfoque pesimista, tenía un enfoque realista, que acababa siendo un poco oscuro, pero sólo porque los acontecimientos eran un agujero negro de sin sentidos. Acabé teniendo razón, todo era un desastre. 

 Probé el positivismo también, pero el positivismo sin más, solo como una especie de animación continua para no decaerse tampoco me convenció. No quiero tener que autoconvencerme de que todo está bien, si en lo más profundo de mi ser siento que no es cierto.

 Después de mucho andar y mucho leer, he llegado a la conclusión de experimentar por mi y para mi, lo que es bueno o malo, lo positivo y lo negativo, lo que siento y lo que no. A veces me encuentro en contradicción, pero nadie ha dicho, o si lo hizo no me importa, que no se puedan tener opiniones contradictorias en algún momento de la vida o en muchos. Aprendiendo por el camino, pasito a pasito... 

 "Somos arquitectos de nuestro propio destino" Albert Einstein








martes, 13 de diciembre de 2016

La fuerza de voluntad


"Entre los muchos poderes internos del ser humano, destaca por su importancia el inmenso poder desaprovechado de la fuerza de voluntad" Roberto Assiagioli.


 La fuerza de voluntad es la capacidad de esfuerzo que tenemos para hacer algo. Pero es más que eso. En realidad es la que define quien sí, y quien no. 

 La fuerza de voluntad es lo que hace que te levantes del sofá, apagues la tele o el ordenador o silencies el móvil y hagas lo que tienes que hacer. Limpiar, ordenar, recoger, sacar al perro, ir a ver a los abuelos, a tu tía, a tus primos, que estudies, que te arregles, que salgas a correr, etc. Porque las personas que tienen todo lo que tu no tienes y quieres, la mayoría se lo han trabajado seguro, y ahí es donde a parte de la pasión y el objetivo claro, entra, la fuerza de voluntad.


 "La voluntad disciplinada es un arma formidable" Roberto Assiagioli.


 La fuerza de voluntad es el control sobre los impulsos y los actos propios. Levantarse cuando suena el despertador o darle a cinco minutos más que se convierten en veinte y llegar tarde. Es entrenarte en decidir lo que más te conviene para que puedas hacer las cosas lo mejor posible. No se empiezan los días igual cuando vas tarde, que cuando tienes tiempo para arreglarte, desayunar, organizarte...

 Una vez más, esto cuesta, es una elección que tendremos que hacer varias veces al día, un esfuerzo hasta que interioricemos el comportamiento. Tenemos que darnos cuenta de la relación que hay en como somos y como es nuestra vida y en las decisiones que tomamos.  Parto de que hay que aceptarse tal cual somos, todos somos valiosos en esencia, pero a veces decidimos vivir de una forma poco sana, ya sea a nivel emocional, personal o nutricional. Podemos mejorar todas esas cosas. 

Pondré un ejemplo. Si no te gusta tu cuerpo y eso te supone un problema. Repito que hay que quererse como somos, pero puedes quererte como eres un poquito más en forma. Ahí entra la fuerza de voluntad. Decides entre sentarte en el sofá o ir a caminar. Hay gente que va al gimnasio, yo soy más de paseos y ejercicio en casa. Al final es una elección. ¿Peli y tableta de chocolate o patatitas, o salir a caminar, o poner música y bailar, o hacer una serie de diez sentadillas, diez abdominales y diez planchas?. Luego tele y fruta. Fuera comida procesada, fuera chucherías. 


 Lo ideal es coger el hábito, pero mientras tanto, puedes hacerlo cuando te acuerdes, de vez en cuando. Planta la semilla, ya irá germinando cuando encuentre el momento. Si aplicamos la fuerza de voluntad en las cosas positivas, nos ayudará a superar la inercia y a poner la atención en lo que queremos. Pero poco a poco y sin estrés. 


lunes, 12 de diciembre de 2016

La percepción sobre el paso del tiempo

 Es algo habitual oír a la gente decir que con los años el tiempo pasa cada vez más deprisa. Y es verdad que según cumples años el tiempo pasa que ni lo ves. Semanas, meses y años casi sin darte cuenta. 

 Desde el punto de vista de la percepción esto tiene sus razones. Y la razón de todo, está en el cerebro. En como nuestra mente capta la información de fuera y la procesa. En como la almacena. 

 Cuando somos niños pequeños, todo en nuestro mundo es nuevo. No conocemos nada, así que cada día se convierte en aprendizaje. Así va transcurriendo nuestra primera etapa de vida. En la adolescencia y hasta la mayoría de edad, más o menos, exploramos el mundo de otra manera. Sus gentes, relaciones, viajes... sigue siendo casi todo nuevo y emocionante. Los primeros amores, independizarse, nuevos retos, viajar lejos de casa... otro mundo por descubrir. Pero llega la edad adulta y te buscas un sitio fijo para vivir, un trabajo fijo, o lo intentas al menos, y empieza la rutina. El mismo camino todos los días para ir al trabajo, la misma gente, los mismos vecinos, el mismo barrio, los mismos amigos, y de pronto ya no ocurre nada nuevo. Lo que por una parte está bien, porque es muy seguro y tranquilo vivir así, pero por otra, nada emocionante y además el tiempo pasa demasiado rápido. Los días se convierten en fotocopias unos de otros, unas más nítidas, otras con menos color, pero copias al fin y al cabo

  Hay que entender, lo primero, como funciona el cerebro. ¿Qué cosas de tu infancia, por ejemplo, recuerdas con mayor claridad? Acontecimientos importantes, algo que te provocara una emoción fuerte. Ya sea alegría, un cumpleaños, algún momento en familia, o tristeza, una mascota que ya no está, un familiar o amigo que se fue, miedo, asco... Cuanto más intenso el sentimiento, más fuerte el recuerdo. La idea es utilizar esto a nuestro favor, viviendo cosas buenas y bonitas para crear recuerdos iguales, Los momentos emocionantes son más densos, por lo tanto, parece que tu vida es más larga. 
 Rutina =  Sensación de que el tiempo pasa muy rápido
 Emoción = Sensación de que aprovechas tu vida, intensidad.

 La mejor manera de cambiar nuestra percepción del tiempo es hacer cosas nuevas y diferentes cada día. Dejarte sorprender por la vida y por el mundo como cuando eras un niño. Y esto como todo es un ejercicio diario y accesible a cualquier persona. ¿Cómo puedo cambiar mi vida dentro de la rutina?
* Ve a trabajar por otro camino. Yo podía ir por tres sitios, no había mucha opción, cambiaba una calle por la paralela, pero... cambiaba. Puedes ir un día por cada una. 
* Compra en otra tienda cercana a tu casa. Ya, es un coñazo, no sabes donde está nada. De eso se trata. Salir de la comodidad, dejarse sorprender, explorar, aprender algo nuevo.
*Prueba otros bares o restaurantes, que no sean los habituales. 
*Vete a sitios donde antes no irías.
* Cuando alguien te proponga algo y tu respuesta sea no, di sí. Arriésgate a aburrirte como una ostra o a pasártelo bien y descubrir que hay más mundo.
*Usa la mano no dominante, Por ejemplo, si eres diestro, utiliza la mano izquierda para lavarte los dientes, fregar platos, escribir la lista de la compra o dejarle un pos-it a tu pareja.
* Aprender un idioma. Hay un montón de aplicaciones gratuitas para el teléfono, que son como juegos, y algo aprendes.
 Esto son cositas pequeñas, por supuesto, se puede explorar mucho más allá, esto es para empezar. 

Hacer cosas nuevas y con alta carga emocional nos darán sensación de una vida más plena y nos ayudarán a romper con la sensación de rutina.  





sábado, 10 de diciembre de 2016

miércoles, 7 de diciembre de 2016

¡Vaya viajecito!

  Hace tiempo, una amiga me envió una imagen con el siguiente texto: 

 "La vida no debería ser un viaje hacia la tumba con la intención de llegar a salvo con un cuerpo bonito y bien conservado, sino más bien llegar derrapando de lado, entre una nube de humo, completamente desgastado y destrozado, y proclamar en voz alta: ¡Uf! ¡Vaya viajecito!"
Hunter S. Thompson


 Me considero una persona tranquila, pero con el paso del tiempo me voy dando cuanta de que mi espíritu pide "llegar derrapando", cada vez con más frecuencia. Y como también he aprendido a cuidarme a mi manera, intento darle un poco de emoción a mi vida, en la medida que ella me lo permite. Siempre y cuando te siente bien y no le haga daño a nadie... Vive, disfruta, sigue tu camino.

 Al final lo único que nos llevaremos de esta vida serán los buenos momentos vividos y lo que aprendamos, y eso, como mucho. Aquí quedarán las personas a las que quisimos y lo que compartimos con ellas, Lo que vivimos y lo que dejamos depende de nosotros. 




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 ¿Qué sentido tiene la vida si no la vives? Y vivir no es solo respirar, crecer, alimentarse o reproducirse. Vivir es disfrutar, saborear los buenos momentos, compartir, ayudar...  Vivir es oler, tocar, sentir. Sin todo eso...estás aquí, pero no estás vivo. 

viernes, 2 de diciembre de 2016

Nada más difícil que comprender

  
  "No hay nada más fácil que censurar al malhechor; nada más difícil que comprenderlo" Dostoyevsky




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 El por qué del comportamiento humano, a veces parece un enigma, pero si observas el tiempo suficiente, empiezas a comprender el misterio. En ocasiones nuestros actos no son más que el reflejo de algo pasado. Una forma, quizás un poco oscura y retorcida, que tiene nuestro subconsciente de sacar a la luz lo que desconocemos.

miércoles, 30 de noviembre de 2016

Si quieres ser feliz

 Si quieres ser feliz un día , emborráchate.
 Si quieres ser feliz tres días, cásate.
 Pero, si quieres ser feliz toda la vida: planta un jardín. Proverbio chino.

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 La experiencia me dice que este proverbio tiene mucho de cierto. Crear vida siempre da satisfacción, y se puede hacer de muchas maneras. 

 La naturaleza es más que agradecida. No requiere apenas nada, a poco que le des, ella sigue su curso. Aprender a disfrutar de su magnificencia aporta mucha felicidad. 





martes, 29 de noviembre de 2016

Cuando arrecia el temporal



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 Cuando arrecia el temporal solo puedes hacer dos cosas: Ponerte a cubierto o salir kamikaze contra él.

 De momento estoy viendo llover por la ventana, cogiendo fuerzas, esperando el momento justo en el que salir. Puedo vencer o perder. Pero al final, siempre puedo decidir. Y decido no esperar a que pase la tormenta. Decido enfrentarme a ella. 


lunes, 28 de noviembre de 2016

Arroz y flores

 ¿Me preguntas por qué compro arroz y flores? Compro arroz para vivir y flores para tener algo por lo que vivir. Confucio

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viernes, 25 de noviembre de 2016

Más música

Para despedir la semana os dejo una canción que me parece preciosa, una de esas que da igual los años que pasen cuando la necesitas está ahí, profunda y desgarradora..

No hay más que decir.


Volver a estudiar

 Cuando era más cría sólo quería ser mayor. Supongo que como casi todos los niños, ¿no? (Esa frase ya me daría para todo un post sobre las prisas que nos damos en crecer, pero hoy no). 

 Empecé a trabajar en casa por aumentos de paga, y poco a poco fuera. Con 18 años estudiaba y trabajaba, pero los estudios habían pasado ya a un segundo plano. El primero era conseguir dinero para poder hacer todas esas cosas de adulto con las que llevaba toda la vida soñando. Así que llegado el momento, cuando tuve que elegir, elegí un trabajo a jornada partida de lunes a sábado que no me permitía ya estudiar.

 Al principio está bien. Es nuevo, divertido y a final de mes...hay dinerito. Pero con el tiempo acabas viendo que eso, para toda la vida es...demasiado. Me pasaron cuatro años antes de darme cuenta de que era una autómata. Mi vida se reducía ya a trabajar, pagar recibos y gastar. Debido a mis horarios y al agotamiento por dedicar tantas horas de mi vida a algo que no me gustaba, mi vida social empezó a resentirse. No daba para más. Trabajar, pagar y dormir.

 Empecé a plantearme retomar los estudios, reduje la jornada y me matriculé. Pero las cosas no fueron como yo quería. Me asusté, pensé que no podía, que no entendía nada  y me vi rodeada de chavales a los que casi les doblaba la edad ( no tanto, soy un poco exagerada, pero casi).  Lo dejé. Fue un estrepitoso fracaso que me marcó en aquel momento. Pensé que no servía para estudiar, que mi cabeza estaba seca y que me faltaba mucha fuerza de voluntad que no tenía. 

 Tuvieron que pasar muchas cosas, y unos años más. Y en el momento más complicado de mi vida, con 27 años, tuve que poner las cartas sobre la mesa y plantearme que iba a hacer con mi vida. He de decir, que nunca lo tuve muy claro. Me gustan muchas cosas, pero, ¿qué me apasiona? ¿qué se me da bien de verdad? Fueron dos preguntas que nunca supe contestar, pero la vida me puso en situación de decidirlo. Y lo decidí. Decidí que quería estudiar, que quería más, quería algo que me llenara de verdad, algo en lo que creyera de verdad.

 Empecé por el principio. Acabar el bachiller. Miré diferentes opciones y me decidí por el acceso a la universidad para mayores de 25. Cuando empecé el bachiller, diez años atrás, empecé el de Ciencias Sociales, pero esta vez la rama que me interesaba eran Ciencias de la Salud, un mundo medio desconocido para mi. Fue todo un reto prepararme las 5 asignaturas en seis meses y en la situación en la que estaba. 

 Pero el esfuerzo  mereció la pena. Y me abrió la puerta a multitud de opciones. No tanto por el título, sino por el camino que recorrí y lo que aprendí al hacerlo. A veces lo importante de caminar no es el camino que haces, sino lo que te encuentras en él, los descubrimientos que haces. Y eso fue lo mejor de mi experiencia. Durante el camino, fui viendo claro lo que si me gustaba, y lo que más me apetecía hacer. También descubrí que era perfectamente capaz de todo.

 Recuerdo las primeras semanas en clase particular de matemáticas rodeada de chavales de primero o segundo de carrera, haciendo matrices, funciones... Y yo, con ecuaciones de segundo grado, más perdida que una pita en el desierto. Me sentía pequeñita. Pero con el paso de las semanas, de currármelo en la academia y en casa, acabé haciendo casi todo lo que hacían los de carrera.  Y te das cuenta de que el cerebro es la hostia. Es una "maquina" fantástica. Eso sí, hay que aprender a controlarla y a sacarle partido. Pero en ello estamos.

 Otro ingrediente importante a la hora de volver a estudiar, es el apoyo. Que los que te quieren, te animen y te ayuden, es fundamental. Y recordar que no pasa nada si fracasas, la próxima vez, lo harás mejor. Lo importante es estar en el camino.

 Cuando empiezas es difícil saber donde buscar información así que os dejo una de las páginas que más utilicé mientras preparaba el acceso a la universidad. Es de matemáticas, está muy bien estructurada, clara y además hay vídeos explicativos que se entienden genial. Podéis empezar a engrasar el cerebro desde cero.  Profesor10demates





jueves, 24 de noviembre de 2016

¿Qué pasa cuando no te sientes bien?

 Días tontos, días grises, que cuestan ya desde el amanecer. Desde antes incluso. Cuando la lluvia sobre el cristal me saca levemente de mi mundo onírico. En ese instante ya sé, que el día va a pesar.

 Controlar mi cabeza y sus fluctuaciones es algo en lo que aún estoy trabajando. A veces tiene que ver con algo que no anda bien fuera, pero la mayoría de las veces es porque algo no anda bien dentro. Supongo que los días de gris y agua no ayudan tampoco.

  Cuando hay rebelión mental, mis opciones, según el grado de tozudez que alcance mi cabeza ese día son:
* Desconectar. Películas, series,libros, amigos... No pensar.
* Buscar el problema. Sentarme conmigo misma, papel y boli y preguntar. ¿Qué me pasa? ¿Qué siento? ¿Por qué me siento así? Indagar y solucionar. Cuando sabes por qué te sientes como te sientes, puedes modificarlo o asumirlo, en cualquier caso, solucionarlo.
* Actividad. Paseos, limpiar, correr, bailar, renovaciones en casa, armario, manualidades, etc. El movimiento trae cambios.
* Focalizar. Centrarse en algo productivo. Estudiar, trabajo, proyectos, etc.  Concentrar energía en algo que merezca la pena.

Aunque la idea es que se pase la niebla sólo con una, se pueden usar todas, según su espesura.
Otra buena opción es no agobiarse, asumir que hoy no te sientes todo lo bien que te gustaría, aunque tampoco sepas por qué.  Ya mañana saldrá el sol, o seguiremos buscando como encender la luz.

 Para terminar, os dejo con una canción de uno de mis cantantes favoritos, Nacho Vegas. Muy apropiada para hoy.


  Y por una vez seré la más bella ciudad, seré ballena en altamar...



 

La verdad es lo único que importa.

 Fragmento del libro Brújulas que buscan sonrisas perdidas de Albert Espinosa. 

«Jamás nos mentiremos… Escúchame bien, eso implica algo más que ser sincero… En este mundo mucha gente es falsa… Las mentiras te rodean… Saber que existe un archipiélago de personas que siempre te dirán la verdad vale mucho… Quiero que formes parte de mi archipiélago de sinceridad…

»Saber que puedes confiar en la otra persona, que nunca te mentirá, que siempre te dirá la verdad cuando se lo pidas, no tiene precio… Te hace sentir fuerte, muy poderoso…

»Y es que la verdad mueve mundos… La verdad te hace sentir feliz…La verdad creo que es lo único que importa…»


  Hace mucho tiempo que leí el libro, pero todavía me acuerdo de esas palabras. Fue de esas cosas que hago mías, que me quedo. Y me lo quedé para poder disfrutarlo de vez en cuando. 

 Da igual las veces que lo lea, siempre me sobrecoge de la misma manera. Me llena el alma, leer eso. Pensar que de verdad se puede tener ese "archipiélago de sinceridad" en los tiempos que corren.  

 ¿En cuantas personas puedes confiar de esa manera? No muchas, ¿no? ¿ Y tú? ¿Se puede confiar en ti? 

 Practicar la sinceridad no es fácil, no se trata sólo de no mentir, tampoco se puede engañar, ni omitir. Sí, no contar las cosas es mentir, disfrázalo como quieras. Pero sí. Tampoco es decir todo lo que se piensa, eso sería la sinceridad radical, y las cosas cuando se radicalizan... pierden el equilibrio. Pero a veces ser sincero implica decir lo que no dice nadie, lo que no quiere oír nadie y eso no siempre cae bien. Sobre todo porque la sociedad empuja al engaño y hace de ello algo común. Que no lo es. 

 Traicionar la confianza que una persona pone en ti de forma consciente, premeditada o casi sin querer, está muy feo y duele mucho. Y si somos mayores para mentir y traicionar, hay que serlo para dar la cara, decir la verdad y asumir las consecuencias. Mejor no mentir, te ahorras malos rollos.

 Poder confiar en las personas que tenemos al lado es algo fantástico y a lo que estamos poco acostumbrados. Yo la primera. A base de llevar golpes acabas desconfiando hasta de tu sombra, pero poco a poco, vas encontrando personas que se ganan tu confianza, otras no, pero eso es parte de la vida, buscar gente que merezca la pena, dependiendo de cada uno y sus valores, claro está. 

 Personalmente prefiero la sinceridad. Aunque tengo que trabajarme mi orgullo cuando soy yo la que recibe las críticas sinceras. Es parte del camino eso también. Aceptar las quejas de los demás, porque ni ellos son perfectos, ni lo soy yo.  Pero prefiero que se me digan las cosas a la cara e intento hacer lo mismo. Y agradezco, cuando me equivoco y alguien, sin ánimo de ofender me dice: -niña, ahí te colaste-. Hay que aprender a decir y aprender a recibir. 

 "Un vaso medio vacío de vino es también uno medio lleno, pero una mentira a medías, de ningún modo es una media verdad".Jean Cocteau


miércoles, 23 de noviembre de 2016

Hoy va de música...

 De vez en cuando me gusta buscar música nueva por Youtube. A veces es nueva de verdad, otras busco canciones o grupos que me gustaron alguna vez  a ver si tienen discos nuevos o a escuchar los de siempre.

 Hace unas semanas escuché Orishas. ¿Los recordáis? A lo cubano, botella´e ron tabaco habano, chicas por doquier... ¡Esos!  Me gustó volver a oír sus canciones, me transportan a otros tiempo y otros lugares, y algo de nostalgia de vez en cuando sienta bien.  

 Esta mañana, entre mis sugerencias del canal, tenía un disco nuevo de ellos, así que lo escuché, y entre las canciones sonó una en especial que me llamó la atención. Con ritmillo, alegre, "bailonga", que es lo que me piden las mañanas de invierno. 





 Con algo de alegría y unos bailes por casa se empiezan mucho mejor los días. Hay quien prefiere los telediarios o el periódico, yo prefiero cancioncillas.  Que la disfrutéis. 

  P.D : De nueva no tiene nada, el disco es del 2005 ... En fin... xp

  

martes, 22 de noviembre de 2016

¿Empezar de cero?

 Fragmentos del libro Brújulas que buscan sonrisas perdidas de Albert Espinosa.

    "Que uno ha de perdonar pero no olvidar...

    "Lo malo que te ha pasado también forma  parte de tu vida...

    "No has de empezar una nueva vida, sino    entender que la que viene es una continuación por desarrollo y evolución de  aquella vida anterior"



 Tenemos mucha manía de decir lo de, borrón y cuenta nueva, o lo de empezamos de cero. Por experiencia propia se que no suele funcionar a no ser que pase algo trascendental, sino, no suele haber un "empezar de cero".  

 Es complicado. Y lo es porque no podemos borrar las experiencias vividas, no podemos borrar como nos afectan. Con esto no digo que no se pueda cambiar, claro que se puede, pero no hacer borrón y cuenta nueva. Como bien dice Espinosa : es una continuación por desarrollo. Es evolucionar para ser o tener algo renovado. Aceptar los fallos, lo que va mal, lo que no funciona y hacer que funcione, que vaya bien. 

 Estoy a favor del perdón y las segundas oportunidades si se merecen, pero creo que no hay que olvidar. No digo cargar con rencores y dolor pasado, digo ser consciente de que una situación, una persona, o un alimento, por ejemplo, nos sienta mal o nos hace daño, y podemos elegir la relación que tenemos o no con ese estímulo negativo. Si decides ir adelante, sabiendo que es algo con consecuencias negativas, es una decisión que tomas. Somos libres para alejarnos de personas toxicas, de situaciones dañinas, o de elegir como queremos alimentarnos o intoxicarnos. Pero hay que saber que somos nosotros los que tomamos esas decisiones. 

 Somos la suma de todas nuestras vivencias. Hay algo de lo que fui consciente hace unos años y desde entonces intento tenerlo en mente. Os cuento. Si cuando miras atrás en tu vida, no te gusta lo que ves. Por uno u otro motivo, da igual... Si no te gusta lo que ves, lo único que puedes hacer ahora es tomar otras decisiones que te acerquen a donde sí quieres estar, para que el día de mañana cuando mires atrás no tengas esa misma sensación. Y eso se consigue poco a poco. Decidiendo lo que de verdad quieres, alejándote de lo que no, y comportándote como la persona que quieres ser.  No hablo de negar la esencia o personalidad de cada uno, hablo de encontrar quien eres de verdad debajo de todas estas normas, protocolos, directrices, modas, miedos, pereza, desilusión y demás.  Hay que construir lo que se quiere. 

 LLega una edad en la que las excusas ya no sirven. Ahora eres tú ante el mundo, así que hay que espabilarse y aceptar que si las cosas no van bien, algo tendrá que ver contigo.  Afortunadamente estás a tiempo siempre de mejorar. Con mucho cariño y paciencia  hay que ir construyendo algo de lo que estemos orgullosos. 

 " Haz de tu vida una obra de arte" Título de una película de Fernando Merinero. 

  La película no la he visto, pero la frase es como para enmarcarla.


http://elsuenodeunaestrella.blogspot.com.es/



  

  


lunes, 21 de noviembre de 2016

Lucha por tus sueños

 Fragmento del libro: El guerrero de la luz de Paulo Coelho

 Solve et coagula, decían los maestros. "Concentra y dispersa tus energías de acuerdo con la situación". 

 Muchas veces, durante el combate, él recibe golpes que no esperaba. Y comprende que, durante la guerra, el enemigo vencerá algunas batallas. Cuando esto sucede él llora sus penas y descansa para recuperar un poco las energías. Pero inmediatamente después vuelve a luchar por sus sueños.


 No hay que tomarse la vida como si fuera una guerra, pero creo que se puede sacar mucho de estas palabras.  Si te tomas la vida como si fuera una guerra, tu estado será siempre de estar a la que salta, a la defensiva o al ataque y eso es agotador. A parte de que tus decisiones te acabarán llevando siempre a más situaciones conflictivas. Pero hoy no quiero hablar de eso, sólo hago la aclaración para que se entienda por que pongo esos fragmentos del libro.

 A lo que voy. Fracasar a veces en nuestros proyectos o planes, no nos hace peores personas ni menos merecedoras de amor y respeto. Cuando "pierdes alguna batalla", fracasas de alguna manera en algún negocio que estás llevando a cabo, no te puedes hundir. Hay que curarse, recuperar fuerzas y volver a la carga. Cada fracaso que cometemos nos enseña algo. La siguiente vez que lo intentes, tendrás más conocimientos. Decía Thomas Alva Edison: -No fracasé, sólo descubrí 999 maneras de como no hacer una bombilla-. 

 El que no lo intenta no fracasa nunca, pero el arriesgarse implica la opción de fracasar y aprender, o la de triunfar. No hacer nada, no suele implicar nada, pero eso en ocasiones acaba sabiendo a fracaso personal.

 Las heridas duelen, pero podemos mejorar la capacidad de reponernos tras los golpes. No pasa nada por descansar un poco, pero si nos quedamos demasiado tiempo parados acabará por vencernos el miedo y luego no habrá quien nos mueva. 

 Tenemos frecuencia, por esta cultura, de ridiculizar, o machacar cuando alguien emprende una actividad o un negocio y fracasa. Desde una empresa a un matrimonio. No pasa nada si no va bien, por cerrarlo o por separarse. Se aprende del ¿por qué no salió bien? y se sigue. Claro está que lo de aprender del error es el punto clave, sino, seguirás cometiendo el error una vez detrás de otra. La experiencia nos hace mejores,el fracaso nos hace mejores. 

"Quien nunca haya cometido un error es porque nunca habrá intentado hacer nada nuevo". Albert Einstein

domingo, 20 de noviembre de 2016

Dos monjes y una mujer


Dos monjes zen iban cruzando un río. Se encontraron con una mujer muy joven y hermosa que también quería cruzar, pero tenía miedo. Así que un monje la subió sobre sus hombros y la llevó hasta la otra orilla. 

El otro monje estaba furioso. 
No dijo nada pero hervía por dentro. 
Eso estaba prohibido. 
Un monje budista no debía tocar una mujer y este monje no sólo la había tocado, sino que la había llevado sobre los hombros. 

Recorrieron varias leguas. 
Cuando llegaron al monasterio, mientras entraban, el monje que estaba enojado se volvió hacia el otro y le dijo: 

-Tendré que decírselo al maestro. 
Tendré que informar acerca de esto. 
Está prohibido. 

-¿De qué estás hablando? ¿Qué está prohibido? -le dijo el otro. 

-¿Te has olvidado? Llevaste a esta hermosa mujer sobre tus hombros -dijo el que estaba enojado. 

El otro monje se rió y luego dijo: 
-Sí, yo la llevé. Pero la dejé en el río, muchas leguas atrás. Tú todavía la estás cargando... 







 Esta fábula explica muy bien como funcionamos a veces. Nos quedamos anclados con historias, comentarios, pensamientos, situaciones... Las cargamos durante días, meses o años. Algunos toda la vida. Hay que soltar. Todo lo que no te sirva para vivir bien y feliz hay que soltarlo. ¿Qué más te da si el de al lado dijo o hizo? ¡¿Qué más da?! 

 No merece la pena cargar culpas o rencores. Sentirse mal por cosas que ya no puedes arreglar. Y sentirte como te sientes, o cargar con lo que cargas, al final, es elección tuya. 

 Si te hicieron daño, perdona. Si no quieres a esas personas en tu vida, aléjalas. Si fuiste tu el que hizo daño, pide perdón y acepta las consecuencias o intenta reparar el error. Al final siempre hay solución y si no la hay...suelta. Déjalo ir. No le hace bien a nadie aferrarse a las cosas negativas.

 Por otra parte también, cada uno, tiene una forma de ver las cosas, un aprendizaje y unas vivencias que conforman su personalidad, así que donde tú ves un error, la otra persona no tiene porque ver lo mismo.  Aquí hay que aplicar un poco de empatía, de saber ponerse en el lugar de los demás. 

 Ser conscientes de que a veces, los fantasmas que vemos, sólo los vemos nosotros, son nuestros.  Y no podemos echarles la culpa a los demás. Saber cuando eres tú el que percibe algo inofensivo de forma  hostil, es el primer paso. Una vez que identificas los fantasmas, en más fácil controlarlos.

sábado, 19 de noviembre de 2016

¿Amor o miedo?

 En la vida podemos elegir vivir desde el amor o desde el miedo. Es posible que ya hayáis oído esta frase. No es mía, claro. Yo me la encontré hace tiempo y me la apunté. Con el paso del tiempo he seguido encontrándomela en diferentes lugares, y parece que ha ido calando dentro de mi su significado real. Y es que, una cosa es entenderlo y otra, comprenderlo, interiorizarlo, hacerlo tuyo, parte de ti. 

 De una forma consciente o inconsciente, elegimos vivir desde un lado o desde el otro.  Vivir desde el miedo significa que tus decisiones están basadas en el miedo. No juegas para ganar, juegas para no perder. Esperando que algo salga mal, que todo se tuerza, que pase el desastre. Tu vida se convierte en una cadena de decisiones para evitar los peligros. Vas a trabajar porque necesitas el dinero, y si no fueras te echarían. Quedas con alguien por compromiso, por que no se enfade. Te compras un coche más caro que el de tu vecino para que no piensen que no tienes dinero. Miedo, miedo y miedo. 

 Vivir desde el amor sería justo lo contrario. Lo que se decide, lo que se hace, se hace de corazón, con convencimiento y aceptación. Con ilusión. Incluso cuando lo que vas a hacer no es lo que más te apetece en el mundo. Encuentras un buen motivo y lo haces. Vas a trabajar porque el dinero que ganas te permite vivir como tú eliges, y además prestas un servicio a los demás. Quedas con quien te apetece de verdad cuando te apetece de verdad e intentas ayudar a los demás en la medida de lo que puedes. Te compras el coche que puedes y felicitas a tu vecino si de verdad te gusta su coche. Amor, amor y amor. 

 Hay que analizar que te lleva a hacer lo que haces. El ¿por qué? Cuando tienes claro eso, puedes empezar a discernir entre lo que quieres en tu vida de verdad y lo que no. Al final elegimos, cada día, cada cosa. Y lo que no elegimos...elegimos como nos lo tomamos. Desde el amor, o desde el miedo.

 Si te pasa algo malo, y por malo me refiero a esas catástrofes gordas que le dan una sacudida a tu realidad, que ponen patas arriba tu mundo, una de esas, puedes colapsar, puedes venirte abajo, y puedes no ver más allá. Colapsar y decaerse después de un golpe duro, es normal, pero hay que relativizar y seguir. Poco a poco, pero seguir. Si no avanzas, si te estancas en el dolor y en el miedo lastrarás tu vida sin tener porque hacerlo. El miedo te dirá que no te muevas, que la vida es dura e injusta, que no te arriesgues, que la vida es muy frágil, que tengas cuidado. Y así no se puede vivir. 

 Cuando pasa algo... después de gestionar el golpe, hay que hacer  balance. Como si fueras un perito. Evaluar los daños, hacer inventario de bienes y recursos y comenzar de nuevo. Piensa que la vida son ciclos, lecciones, unas más duras que otras, pero todo es aprendizaje y cuanto antes aprendas, antes pasas curso. Si no aprendes, repites. Esto funciona así. La vida acaba poniéndote en determinadas situaciones para que aprendas, y si no lo haces, vuelve a ponerte una y otra vez en situaciones similares, hasta que consigues aprender lo que no aprendías. así que cuanto antes aprendamos, menos tropezones con la misma piedra. Muy básico. 

 ¿Y cómo vivo una tragedia desde el amor? Pues con mucha calma y con mucho amor. Suena redundante, lo sé. Supongo que dependerá de la situación, pero así a grandes rasgos... Una vez que se pasa el dolor inicial y puedes seguir más o menos con tu vida, hay que estar agradecidos por lo que tenemos, por lo que nos queda, aunque solo sea nuestro cuerpo y éste no esté para bailar una jota. Siempre podría haber sido peor, ¿no? Agradece todo lo que tienes y todo lo que eres, y después pon lo que has aprendido al servicio de los demás. Ayuda, colabora, comparte, encuentra un motivo para todo lo que te ha pasado, pero uno bueno.

 Vivir desde el amor, también significa entender que el resto de seres del planeta también viven desde el amor o el miedo, y hay que ser comprensivos con los que eligen estar enfadados, con el ceño fruncido y la comisura boca abajo. Los que eligen vivir desde el miedo.  Eliges no enfadarte cuando te pitan en el coche, porque... a saber que película llevará en la cabeza...Eliges no decir nada ni enfadarte cuando la típica señora jubilada se te cuela en la caja, porque... a saber si no me cuelo yo también cuando tenga su edad...por ejemplo. Nos lo tomamos todo demasiado en serio, hay que relajarse un poco.

 Si puedes elegir...desde el amor se vive mejor.  Y esto es como ir al gimnasio, se entrena a diario si se quieren resultados. Pero merece la pena




viernes, 18 de noviembre de 2016

¿Evolución?

 Pues si que lo hemos hecho bien. Dejamos el paraíso por los bloques de cemento y la esclavitud pagada. Tengo mis dudas sobre la efectividad de la evolución humana en ciertos puntos.

 El otro día en un documental hablaban sobre la evolución del hombre con respecto al resto de animales, su conclusión después de investigar fue, que nuestro cerebro evolucionó gracias a nuestro cambio de alimentación. Un cerebro con más neuronas requiere más energía. Así que nuestro gran cambio evolutivo fue cocinar la comida, lo que nos evitó tener que pasarnos 8 horas recogiendo alimentos para poder sustentar tanta actividad cerebral. Con el paso de los años hemos cambiado esas  horas de recolecta por horas laborales. Un gran cambio, si señor.

Veo a los moninos en la selva, recolectando comida, jugando, en familia y pienso... ¿Los evolucionados somos nosotros?

Quizás con tanta inteligencia y evolución y protocolos hemos perdido la esencia de lo que somos. Nos hemos industrializado como la comida. Optimizado como mano de obra, como profesionales. Tenemos envoltorios más llamativos, pero por dentro...la bolsa va a la mitad. 


Hemos engrandecido tanto nuestros egos y nuestro egoísmo que la sociedad tiende a la individualidad, ya no aguantamos, ni hay nadie que nos aguante. Y claro, por consiguiente, nos sentimos solos. 

¿Os habéis fijado alguna vez en un documental de primates? Se pasan un buen número de horas al día acicalándose entre ellos. Jugando, acariciándose, despiojándose, etc.  Recolectar comida-jugar-dormir-despiojarse-recolectar comida-dormir-jugar. Ni tan mal. 

Nosotros, los evolucionados, trabajamos de media 40 horas a la semana, con suerte dormimos otras tantas, quita lo que te pasas en el coche entre que vas y vienes, los atascos, la cola en el super, más lo que tardas en hacer la comida, que no son las 8 horas de los primates....porque lo que tu haces no se llama cocinar, si no, te las pasarías, entre desayuno, comida y cena tranquilamente. Así que nos queda un ratito de nada para jugar, desparasitarnos, y disfrutar de la vida. 

Sin duda, somos una sociedad muy evolucionada.

jueves, 17 de noviembre de 2016

Chica de teléfono inteligente.

 Hay una campaña publicitaria por toda la ciudad en la cual aparece una chica guapa haciéndose una foto con el teléfono en diferentes situaciones. Vestida para salir, haciendo ejercicio o en la bañera.

 Llevo bañándome treinta años y nunca he sentido la necesidad de compartir públicamente una foto mía en la ducha. No alcanzo a comprender el por qué.  Pero entiendo que tiene que haber diversidad en las especies.

 Lo que realmente me molesta de la "era foto" y "la cuelgo" es que la gente ha dejado de hacerse fotos cuando se lo pasa bien, o hace algo que le gusta y lo quiere compartir, para hacerse una foto cuando no tienes nada que hacer, aparentando que te lo estás pasando bien. Para que alguien que también está sin hacer nada, le de a me gusta y a ti te de la falsa sensación de que te lo estás pasando bien cuando en realidad no es así.

 Para los que no entendéis de que hablo...
Playa, verano, siempre hay quien va en pareja, amigos o con sus padres. Se acerca al agua, se sienta en la orilla y posa para la foto. Tres segundos de vida contemplativa delante del mar para seguir con el móvil. Al final lo único que quieres del momento es una foto molona para que parezca que eres lo que no eres.

 Otro ejemplo: grupo de amigos sentados en el bar, cada uno con su teléfono y sin hablar durante horas, hasta que uno dice: ¡Foto!. Entonces todos se agrupan, sonríen y se ponen como si se lo estuvieran pasando genial con sus amigos, y eso es lo que cuelgan. Venden lo que no es.¿Qué pasaría, si dos minutos antes de esa foto, alguien los fotografiara con sus teléfonos sin hablarse? Ya no molarían tanto. Eso no vende. Lo vemos a diario. La familia sentada a la mesa sin mirarse ni hablar, los grupos de amigos, hasta los más pequeños. Da gusto cuando ves un grupo de niños jugando, corriendo, saltando, haciendo algo de verdad.

 El problema de la "era foto" es que son todo escaparates. Una fracción de segundo. ¿Qué es eso en un día? ¿En una vida? Nada.

 Deberíamos centrarnos más en disfrutar los momentos, porque la vida, pasa fuera del móvil.  Y hay que ser legal con uno mismo. Si no te gusta sentarte delante del mar a contemplar su belleza, si no lo aprecias o no lo entiendes, no lo hagas, no eres así. Ni subas una foto en la que parece que lo estás haciendo que además es mentira. Mejor hazte unas fotos en la toalla o en el chiringuito, igual eso va más con lo que te gusta.
O lo de meterse hasta la rodilla para la foto y salir corriendo. Lo mismo. Parece que me lo estoy pasando genial, en el agua, pero en realidad tampoco. En cuanto haga la foto salgo del agua y no me acerco más que está muy fría. Si está muy fría y no te vas a meter, ¿para qué haces que parezca que sí?
Vendes mentiras, lo que no hay y no te gusta.

Si quieres fotos chulas, como si fueras una modelo hazte una sesión un día, enmárcalas, compártelas para que todo el mundo vea lo que quieres enseñar. Y luego vive tu vida haciendo fotos normales o anormales pero de verdad. 


lunes, 14 de noviembre de 2016

Tesla

 Da luz a la vida

 Me he alimentado con mi pensamiento, he aprendido a controlar las emociones, sueños y visiones. Siempre he apreciado cómo he nutrido mi entusiasmo. Toda mi vida he pasado mucho tiempo en éxtasis. Esa fue la fuente de mi felicidad.

 Lo mejor es trabajar de noche, por la luz estelar y por el estrecho vínculo que existe. 

Nikola Tesla.



viernes, 11 de noviembre de 2016

Todo lo aprendemos


 Desde que venimos al mundo hasta que nos vamos, todo lo que sabemos lo aprendemos. Vamos a la guardería, luego al colegio, al instituto y algunos a la universidad o ciclos superiores. Durante ese periodo vamos aprendiendo de nuestros padres, familiares y amigos todas las cosas que conformarán nuestra personalidad en la edad adulta. 

 Crecemos muy deprisa, porque el tiempo o la vida, parece que pasa muy rápido. Entre obligaciones, trabajos y todos los quehaceres del día a día se van pasando los años y te haces mayor... Resulta que en todos esos años, aprendes un montón de cosas, y son cosas útiles, al menos la mayoría, pero faltan otras muchas cosas que nadie te enseña.

 Podríamos decir que es parte del encanto de la vida dejarte las rodillas cada vez que te encuentras con una piedra. Lo mejor de tropezar es levantarse y aprender algo de lo sucedido, Pero estaría bien disponer de más información cuando se es joven para saber un poco más sobre lo que te espera.

 Creo que la vida es un viaje, por llamarlo de alguna manera, en el que hay que ir aprendiendo y actualizándose. En cada etapa, en cada estación hay que ir moldeándose, adaptándose e intentando sacar lo mejor en todos los sentidos. . 

 Hay que buscar lo que funciona, estar dispuestos a descartar creencias sobre nosotros mismos y sobre los demás, creencias sobre el mundo y la vida, porque... ¿Quién dijo que fuera así? ¿De  verdad, estás seguro? Creo que a Roma se llega por muchos caminos, y cada uno tiene uno que le va mejor, por el clima, la pendiente, el paisaje, lo que sea, y hay que encontrarlo.

No tengo tele

 Esta maña me ha picado a la puerta una comercial de fibra óptica. Empezó el sondeo preguntándome si tenía internet en casa, mi respuesta fue que no, y que no me interesaba, gracias. Como le marca el guión, siguió con el discurso y me ofreció una oferta con teléfono fijo, televisión e internet, le dije de nuevo que no me interesaba, entonces me habló de la multitud de canales que me ofrecían, a lo que le respondí sonriente, que no tenía tele. Su cara fue...un poema. Pero no desistió, me dijo que estaban ahí las navidades y les podía pedir una a mis padres. Me reí y le dije que no, que no quería tele, que no la veía, que tengo una desenchufada y de cara a la pared. Es un servicio que no me interesa. Se quedó con cara rara, me explicó que tenía que ofrecerme la promoción,  le dí las gracias y la despedí.

 Llevo más de cuatro años sin televisión en casa, y anteriormente ya había pasado muchos meses sin ella en épocas salteadas. Digamos que poco a poco fui viendo o experimentando como cambiaría mi vida sin televisión, hasta que me di cuenta de que mi vida mejoraba sustancialmente sin ella y la relegué a un alto del salón de cara a la pared. 

 Ha sido un proceso largo, que ha pasado por muchas etapas. Algunas voluntarias, otras forzadas. De hecho cuando me mudé la televisión no funcionaba así que los dos o tres primeros días no tuve tele. Tenía ordenador, pero tampoco conexión a internet, y de aquella los móviles con internet aún no habían llegado. A lo largo del primer año la tele falló alguna vez más, forzándome durante unos días a aguzar el ingenio para llenar ese vació que deja la caja tonta.

 Por lo general  la tele solo la veía cenando o alguna tarde libre de invierno, fin de semana o cosas así. Siempre he preferido la música a las pantallas, pero me gustan las series, así que, durante la cena siempre veía alguna. Son costumbres, que cuando te quedas sin tele, tienes que modificar, y me cuestan esas cosas, soy animal de costumbres, pero poco a poco fui eligiendo alternativas a la televisión. Música, programas de radio, a veces comía con una mano y con la otra escribía o simplemente pensaba,.. 

 Al principio fue un poquito más duro porque las alternativas a veces eran algo escasas, a día de hoy, con internet y teléfono de ultima generación (más o menos), las alternativas son inmensas. Tener televisión me parece un atraso. Prácticamente todos los contenidos de la televisión pública y privada están en la red. Tú eliges cuándo y cómo los ves. Y en muchas ocasiones si ves o no los anuncios o cuando lo paras para hacer tú, el descanso cuando quieres. 

 El solo hecho de poder decidir, el qué y cuándo, creo que es... fantástico. ¿Por qué alguien habría de decirme lo que tengo que ver y en qué franja horaria? Y por qué tengo que desperdiciar quince minutos de mi vida cada vez que les da la gana de ponernos un corte de anuncios, o de seis minutos me da igual, que al final te ponen uno de seis, tres segundos de programa y otros seis de publicidad. Estamos locos o qué.  Y esto lo sé porque aunque yo no tengo tele, me relaciono, tengo familia y amigos que si la tienen, aunque no todos, también lo digo, y a veces veo la tele en sus casas, incluso en demasiados bares y restaurantes. ¿Qué necesidad hay? ¿Tanto miedo tenemos de quedarnos sin nada que hacer y a ver que nos cuenta nuestro cerebro ? Igual te dice que la vida que llevas es una mierda, ten cuidado...sube el volumen de la tele, no vaya a ser que lo escuches y tengas que hacer algo para cambiarlo.

 Entre otras ventajas de apagar o quitar la tele está el tiempo que se gana. Es asombroso. O mirándolo desde otro punto, todo el tiempo que pierdes de tu vida viendo la vida fantástica ( y digo fantástica por irreal, ficticia e inventada o dramatizada hasta la saciedad) de un personaje que en realidad no existe. Otra cosa es, que te sobre tiempo y no quieras hacer nada mejor con el que eso, es respetable. He tenido épocas de esas también, pero como modo de vida, yo no lo quiero. Pues bien, ganas tiempo que puedes emplear o en obligaciones que tengas o en tu familia, amigos, o en ti. 

 Sigo enumerando ventajas: te sales de la histeria colectiva de crisis, catástrofes y demás desgracias para las que no dan solución, pero que no paran de mostrar en los medios de comunicación. Ganas en salud. Es frustrante ver lo mal que va todo desde la comodidad de tu casa y sin que den soluciones reales a nada.  Ver que nos roban y nadie va a la cárcel, que no pasa nada para los de arriba, así que desconecta, es la mejor opción. Si hay alguna manifestación, concentración, o se necesitan voluntarios y colaboradores te enterarás en la red o alguien te lo contará, no te preocupes. Y si no puedes hacer nada, puedes dejar de tragar esa basura. Eso es lo primero, coger perspectiva.

Podría seguir pero ya me extendí bastante por hoy. Mi consejo:  Hay más vida detrás de la tele