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jueves, 10 de noviembre de 2016

Conservar la individualidad

 Reclamo el derecho a la independencia, a la desigualdad del ser, a la diferencia y a la aceptación de todos ellos. Cada persona es única en personalidad e imagen, en gustos, creencias o aficiones. Y eso es fantástico, porque nos da la oportunidad de ver y crecer, de aprender de los demás.

 Vivimos la era de la informática y de la información. Hay mucho contenido a sólo un click. Revistas, programas de televisión, etc. Muchas fuentes que nos dicen lo que se lleva, lo que gusta, lo que vende. Redes sociales que nos muestran sólo una instantánea, un momento de aparente felicidad, de majestuosa belleza o un paisaje estremecedor.  Es la era de los anuncios, de los escaparates, del todo se vende, hasta los principios.

 La era de la globalización, donde todo llega a cualquier parte.Y esto tiene su lado bueno, y su lado malo. Tanto escaparate, tanta superficialidad está haciendo que las personas adopten modas como forma de vida, que se pierdan en la simpleza del copiar, de ser un maniquí más del consumismo. Ya no nos vestimos para proteger nuestra piel, ni siquiera para estar guapas y guapos, nos vestimos para parecer chicas de revista, actores de Hollywood. Con el maquillaje pasa lo mismo, ya no se resalta la belleza y se tapa alguna imperfección, ahora la industria, las revistas, la pasarela, la moda y los tutoriales  dicen que hay que tapar, capa tras capa de corrector, prebase, iluminador,  maquillaje, polvos y más y más. Pestañas postizas, pelo postizo...

 Yo me pregunto, ¿dónde queda esa persona? ¿Se la ve debajo de todo eso?  Ya no eres tú por muy linda que te veas. Eres un producto, tú convertida en muñeca. Supongo que a nivel de autoestima estas cosas acaban pasando factura. Es una forma de negarse a si mismo, de no aceptarse. De no ver tu belleza tal cual es.


 En el caso de los hombres, les venden al futbolista de moda, su pelo, pendientes o su barba.Cuerpos de gimnasio, pantalones estrechos y playeros de marca. Los programas y revistas se llenan de fotocopias con la misma estética. La industria se va haciendo un hueco, con cremas para la resaca, desodorantes que te volverán el macho del siglo, y demás parafernalia para aumentar el negocio a base de la seguridad o más bien la inseguridad de los hombres. 

 Ahora se ponen de moda los fofisanos, que le da a los hombres un poco de margen para reivindicar su derecho a gustar a pesar de no cumplir con los cánones establecidos de belleza. Esto no es una batalla de sexos para que se nos de a las mujeres también el derecho a ser fofisanas de moda. Es un llamamiento a la aceptación personal e individual, primero de cada uno, y después de los demás cómo individuos únicos, al igual que tú.

 Usar los recursos con cabeza, la información con medida y filtro, evitar los medios de des-información y vivir tu vida lo mejor que puedas.

miércoles, 9 de noviembre de 2016

La sinceridad

 Veo con el paso de los años, no sé si porque empeora o yo me hago mayor y veo más, que el engaño y la mentira forman parte intrínseca de la sociedad. Desde lo más alto en la escala social, a lo más bajo. Monarquía que miente y engaña, políticos, y hasta el del bar de la esquina.

 Desgraciadamente es algo tan habitual que ya parece que nadie se escandaliza. El engaño como forma de vida. Personal, profesional, familiar, qué más da. Estamos tan acostumbrados que lo hemos hecho nuestro. Parte de cada día.

 Hubo un tiempo en el que la palabra de las personas tenía valor, Pero no es este. Éste, es el de la letra pequeña, el de usar y tirar, el de sálvese quien pueda. No todo está perdido, aún quedan muchas personas que creen en la sinceridad y la practican. Porque esto es como todo, darse cuenta y cambiarlo.

 Generalmente mentimos por dos motivos:
(1) Para ocultar algo que no nos gusta de nosotros, algo que hicimos mal, nos avergüenza, o similar.
(2) Para ser más de lo que somos, hacernos notar, ser el centro de atención, etc...

 Creo que todas las mentiras se pueden resumir en esos dos puntos. Por ejemplo: El político que roba, miente en sus informes, sobre sus ingresos, miente para tapar algo que está haciendo mal. El infiel que engaña a su pareja, miente por miedo o por vergüenza, o ambas. También tenemos al que miente y dice que hizo más de lo que hizo, "¡pesqué un pez así de grande!". Miente para tener aceptación, para ser más.

 Esto me plantea una pregunta. ¿Qué clase de sociedad estamos creando? Una sociedad donde mentir es algo común y generalizado. Empujamos a la gente al engaño. El problema no es sólo la mentira, es lo que lleva a las personas a realizar actos que los obligan a mentir después.

 Está claro que la vida es ensayo-error. Pruebas, te caes y aprendes. Pero el error como modo de vida...  No le veo un gran futuro, a demás de mucha gente dolida y desconfiada que quedará en el camino.

 Plantearé algo sencillo. ¿Te gusta que te engañen? ¿Tu familia, tus amigos, tu pareja, tu jefe, superiores, alcalde, presidente, rey?
Se puede ser sincero y no ser cruel, se puede ser sincero y tener tacto y se puede también ser sincero y declinar la opción de contestar si estás por ejemplo en un compromiso. Ser sincero no es criticar, es contestar de corazón cuando alguien te pregunta algo. Es ser sincero contigo y con lo que de verdad te gusta o no.  No todo el mundo valora la sinceridad, pero se está mucho mejor sin pensar que vives en Villa Picaresca, donde nada es lo que parece. Ser sincero significa no engañar en ninguna de sus formas.

martes, 8 de noviembre de 2016

¿Cómo ser feliz?

 Todos queremos ser felices, de hecho, ¿cómo ser feliz? es de las búsquedas más populares en Google. A lo largo de la historia de la humanidad el ser humano se ha hecho esa pregunta millones de veces, muchos filósofos y grandes pensadores de todos los siglos han puesto su granito de arena en contestarla.

 No hay fórmulas mágicas, al menos hasta el momento. Lo que si hay, son muchos puntos de vista. Una de las mejores definiciones que he leído es la de Aristóteles en su Ética a Nicómano:
        "Una acción humana decimos que es buena si está orientada a la felicidad. La felicidad, cada cual, según su naturaleza y según el momento en que se encuentre, la alcanzará de manera distinta. La felicidad consiste en el ejercicio perfecto de la actividad propia de cada cual."
 Creo que es una definición fantástica porque abre la oportunidad de ser felices a todos los seres del planeta.

 Aquí hay que empezar por la base, que es la aceptación propia primero y luego la de los demás. Una vez que ya estás en el camino de aceptarte y quererte a pesar de tus virtudes y con todos tus defectos, (lo he dicho bien, sí), hay que empezar a hacer las cosas que te sientan bien. Y ojo, no he dicho las cosas que te gustan, aunque de esas también. Recalco, lo que te sienta bien. Cosas constructivas que te ayuden y mejoren.  Pasear, ir a una exposición, cuidarte, alimentarte bien, aprende cosas nuevas, cocina, ayuda, juega, redescubre lo que te gusta hacer empezando desde lo que mejor te sienta. A lo largo de ese camino irás viendo si lo que te gusta y sienta bien, te hace feliz.  Si es así, ya tienes alguna pista para ser más feliz.

No hay que olvidar que la vida son ciclos, ser feliz de forma continua en el mismo grado de felicidad es...si no imposible, algo difícil de lograr. Más que nada, por que los acontecimientos de la vida, que no siempre son entendidos o aceptados, o aún siéndolo, son dolorosos igualmente. La vida fluctúa, es cambio y aceptarlo es fundamental si se quiere ser feliz.

Hay que buscar lo que nos llena, lo que nos hace sentir bien, compartir nuestra alegría con las personas que queremos y aceptar que todo cambia.



lunes, 7 de noviembre de 2016

La liberación sexual

 La liberación sexual, no ha sido tal.
 Hemos dejado atrás un comportamiento machista y represor del sexo, para adoptar una postura "liberadora" que se manifiesta con un comportamiento compulsivo e impersonal. Diría que se comportan como animales, pero no sería real, ya que los animales siguen instintos y aquí el instinto sexual se está utilizando para paliar sentimientos en el individuo.El miedo, la ira, la rabia, el dolor, la soledad...

El ser humano de hoy hace un uso del sexo y de las personas, una especie de analgésico que le ayuda a superar sentimientos de una forma disfuncional, ya que el efecto suele ser el contrario del deseado y aunque por un momento alivie, después, vuelve el pesar. Eso sin contar el daño o no, ocasionado sentimentalmente hablando, a la otra persona.


 ¿Me pregunto si el sexo se nos está llendo de las manos?
 Practicar el sexo no implica más compromiso que el de ese momento, ni requiere juramentos de amor eterno pero mejora sustancialmente cuando entre las dos personas hay un sentimiento que va más allá de  simple necesidad. Necesidad de llenar vacíos o satisfacer carencias.

Todo empieza por la educación, la que se nos dio y la que damos a los que vienen detrás. Lo que compartimos y aceptamos. Pero sobre todo empieza por nosotros. Por hacer valance de nuestras vidas y nuestro comportamiento e intentar llevar a cabo esa frase típica que reza: Trata a los demás como te gustaría que te tratasen. 



domingo, 6 de noviembre de 2016

El aburrimiento

El aburrimiento según Wikipedia: es el cansancio o fastidio causados generalmente por disgustos o molestias, o por no tener nada que divierta y distraiga.

No profundizaré más en la definición porque esta me sirve. Quiero hablar del aburrimiento simple, sin que conlleve estado de abatimiento consigo. Ese aburrimiento de las horas muertas, de cuando se cancela un plan y no tienes plan B. El aburrimiento de cuando te quedas a solas contigo, sin mensajes en el móvil, ni notificaciones de redes sociales, ese aburrimiento de cuando internet no va y te quedas a solas con tu cabeza. Ese agobio de no saber que hacer con tus días, con tus horas o con tus minutos.


Bien, creo que ya lo he dejado claro en las últimas líneas del párrafo anterior. Se ve por donde va a ir el hilo, ¿no? El mayor problema del aburrimiento es quedarse a solas con uno mismo, sin nada que hacer, porque cuando estás activo, estás contigo, pero centrado en otras cosas. El problema de no tener nada que hacer, o nada interesante, o que se te vaya la cabeza de lo que haces porque es un tostón, es que te quedas a solas con lo que piensas, con lo que sientes, con un montón de cosas para las que no sueles tener tiempo. 


No quiero hacer un post denso, al menos no hoy, así que simplificaré. Si te aburres en clase, por ejemplo, tienes dos opciones: 
(1) Utilizar ese tiempo para pensar en cosas que quieres en tu vida, por ejemplo, o en algo que te reporte beneficios. Hacer un esquema mental de la organización de tu semana...etc. Aprovechar ese tiempo.
(2) Atender. Si estás ahí es para aprender, ¿no?. Aprovecha el tiempo en clase así podrás disfrutar de tu tiempo libre cuando lo tengas.

Si te aburres en el trabajo, mi consejo es casi el mismo. Aprovecha el tiempo, o en tus cosas o esforzándote aun más en tu puesto.


Si el aburrimiento es de ratos muertos...

(1) Ten a mano una lista de cosas pendientes que tienes que hacer. Cuando tengas un ratito de esos, ya sabes.
(2) Ten más listas, de vídeos, libros, podcast, conferencias, o cosas que te interesen. 
(3) Aprovecha para escribir a aquellos amigos y amigas a los que hace tiempo que no escribes, o llámalos.
(4) Haz limpieza. Ya sea en la habitación, casa, ordenador, papeles, móvil, fotos, suscripciones...etc
(5) Aprende. Tienes internet, acceso a millones de cosas, busca algo sobre lo que no sepas y aprende. Busca diferentes opiniones, contrasta, fórjate una opinión sobre el tema.
(6) Temas sobre los que puedes buscar : Mejorar en las relaciones de pareja, por ejemplo, ya que somos seres que tendemos a vivir en pareja y andamos algo pez en el tema. Cocina. Mejorar laboralmente, historia de tu país... Creo que hay cientos de millones de cosas que se pueden buscar, según lo que nos interese. 

Podría escribir mucho más sobre este tema pero por hoy lo dejo.  Unas cuantas formas de entretener al aburrimiento de forma constructiva
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sábado, 5 de noviembre de 2016

¿Vida en el campo o en la ciudad?

Ventajas e inconvenientes de la vida en el campo frente a la vida en la ciudad.

 Desde la revolución industrial, la población ha tendido a desplazarse hacia las grandes ciudades, debido a la demanda de mano de obra. Esto hizo que las zonas rurales se vieran más despobladas. Con la crisis del siglo XXI muchas personas han decidido volver al campo.

Las ciudades son más cómodas, tienes todos los servicios a disposición. Supermercado, bares y restaurantes, no hay problema para comprar o salir. Hay transporte público y taxis. La movilidad la tienes garantizada. Pero también tiene sus inconvenientes. Exceso de ruido, tráfico y contaminación, ambiental y lumínica, y por último, las escasas zonas tranquilas para pasear, que de haberlas, suelen estar masificadas.

Por otro lado tenemos la vida en el campo. Ganas en tranquilidad, en belleza paisajística y en salud. Pero la vida en el campo requiere más trabajo. Además del interior de la casa, hay que cuidar el exterior. Suelen ser sitios peor comunicados, es posible que necesites coche para desplazarte, y en ocasiones no tienes ni vecinos cercanos, lo que aisla un poco.

Habría un punto medio entre ambas, que serían, las urbanizaciones con parcela, a medio camino entre la vida en el campo y en la ciudad.

Creo que según la etapa de la vida, unas u otras se pueden adaptar mejor, pero es una buena experiencia probarlas todas si se tiene la oportunidad, sólo así sabrás cual es tu sitio.





viernes, 4 de noviembre de 2016

Lo que damos por sentado

 Todo lo que damos por sentado, es justo todo lo que nos haría felices, si no lo diéramos por sentado.
  El cerebro se acostumbra. Se acostumbra a todo. Cuando lo tienes y cuando no, pero sobre todo, cuando todo va bien.

 Cuando te falta algo, lo echas de menos, como por ejemplo cuando te acatarras, echas de menos cuando estabas bien, cuando no te encontrabas mal y lo valoras muchísimo.  Pero por lo general a los cuatro días te pones bien y se te olvida lo que echaste de menos respirar, estar sano... y vuelves a querer más y más para sentirte bien. Hace una semana solo necesitabas poder respirar para estar bien y ahora vas a necesitar un montón de cosas que en realidad no necesitas, para sentirte bien.


 Por eso hay que dedicar unos minutos del día a todas esas cosas que damos por sentado. Valorarlas, porque, si mañana no están, las echaras en falta y te arrepentirás de no haberlo valorado cuando lo tenías. 
 Valora todas esas cosas que si perdieras, echarías de menos.

jueves, 3 de noviembre de 2016

La zona de confort

Convertirse en la persona que quieres ser, cuesta trabajo.
Cualquiera que haya intentado mejorar su vida, sabe lo que cuestan los grandes cambios, los trascendentales. Cuando te sales de tu zona de confort, de tu zona conocida.
La zona de confort, es la zona en la que tu te sientes cómodo actuando. El territorio conocido, que no bueno.

Tus rutinas, buenas o malas. Esa es la zona de confort. Es como ir a cenar siempre al mismo restaurante porque se cena bien o te gusta. Y aunque a veces notes que ya no es lo que era... Sigues llendo, por costumbre, por si acaso, por compromiso o sabe Dios por qué lo haces. Pero sigues haciéndolo. Como fumar, comer mal, no hacer ejercicio y llevar una vida en resumen, un poco mala. Pero...no tienes tiempo, o ganas, o ni siquiera te has dado cuenta. 

Hay más mundo fuera de tus rutinas, del territorio que pisas. Sólo tienes que caminar unos metros mas allá para descubrir que hay una vida nueva, llena de oportunidades y desafíos.
Sólo hace falta quererlo y un poco de fuerza de voluntad.

Muchos sabréis de lo que hablo. Los que se propusieron cambiar algo y lo cambiaron. Los que se levantan una hora antes porque quieren ir a correr, los que luchan contra sus sentimientos y se alejan de lo que no sienta bien, aunque lo quieran, los que empiezan de nuevo, los que persiguen sus sueños, sacan tiempo de donde sea para hacer aquello que les apasiona, los que dejan de fumar, se lo proponen y lo hacen. Los que se apuntan a clases de lo que sea, aprenden, salen, se relacionan, con el miedo, con lo nuevo y desconocido, con el fracaso y lo superan. Los que vuelven a estudiar, después de mucho...
Para mi, todo eso merece respeto y admiración. Pero también creo que el camino cuesta y que no siempre estás preparado para subir todas las montañas, pero hay que caminar, quizás dentro de un año, estés en la cima. Poco a poco. Si persistes, acabarás consiguiendo lo que te propongas.
Inténtalo tantas veces como necesites hasta que lo consigas, si de verdad es lo que quieres, y déjate guiar también por los que te quieren y por la vida. A veces nos obcecamos y ese no es el camino.
La experiencia me dice que los cambios traen renovación y eso es bueno.