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martes, 22 de noviembre de 2016

¿Empezar de cero?

 Fragmentos del libro Brújulas que buscan sonrisas perdidas de Albert Espinosa.

    "Que uno ha de perdonar pero no olvidar...

    "Lo malo que te ha pasado también forma  parte de tu vida...

    "No has de empezar una nueva vida, sino    entender que la que viene es una continuación por desarrollo y evolución de  aquella vida anterior"



 Tenemos mucha manía de decir lo de, borrón y cuenta nueva, o lo de empezamos de cero. Por experiencia propia se que no suele funcionar a no ser que pase algo trascendental, sino, no suele haber un "empezar de cero".  

 Es complicado. Y lo es porque no podemos borrar las experiencias vividas, no podemos borrar como nos afectan. Con esto no digo que no se pueda cambiar, claro que se puede, pero no hacer borrón y cuenta nueva. Como bien dice Espinosa : es una continuación por desarrollo. Es evolucionar para ser o tener algo renovado. Aceptar los fallos, lo que va mal, lo que no funciona y hacer que funcione, que vaya bien. 

 Estoy a favor del perdón y las segundas oportunidades si se merecen, pero creo que no hay que olvidar. No digo cargar con rencores y dolor pasado, digo ser consciente de que una situación, una persona, o un alimento, por ejemplo, nos sienta mal o nos hace daño, y podemos elegir la relación que tenemos o no con ese estímulo negativo. Si decides ir adelante, sabiendo que es algo con consecuencias negativas, es una decisión que tomas. Somos libres para alejarnos de personas toxicas, de situaciones dañinas, o de elegir como queremos alimentarnos o intoxicarnos. Pero hay que saber que somos nosotros los que tomamos esas decisiones. 

 Somos la suma de todas nuestras vivencias. Hay algo de lo que fui consciente hace unos años y desde entonces intento tenerlo en mente. Os cuento. Si cuando miras atrás en tu vida, no te gusta lo que ves. Por uno u otro motivo, da igual... Si no te gusta lo que ves, lo único que puedes hacer ahora es tomar otras decisiones que te acerquen a donde sí quieres estar, para que el día de mañana cuando mires atrás no tengas esa misma sensación. Y eso se consigue poco a poco. Decidiendo lo que de verdad quieres, alejándote de lo que no, y comportándote como la persona que quieres ser.  No hablo de negar la esencia o personalidad de cada uno, hablo de encontrar quien eres de verdad debajo de todas estas normas, protocolos, directrices, modas, miedos, pereza, desilusión y demás.  Hay que construir lo que se quiere. 

 LLega una edad en la que las excusas ya no sirven. Ahora eres tú ante el mundo, así que hay que espabilarse y aceptar que si las cosas no van bien, algo tendrá que ver contigo.  Afortunadamente estás a tiempo siempre de mejorar. Con mucho cariño y paciencia  hay que ir construyendo algo de lo que estemos orgullosos. 

 " Haz de tu vida una obra de arte" Título de una película de Fernando Merinero. 

  La película no la he visto, pero la frase es como para enmarcarla.


http://elsuenodeunaestrella.blogspot.com.es/



  

  


lunes, 21 de noviembre de 2016

Lucha por tus sueños

 Fragmento del libro: El guerrero de la luz de Paulo Coelho

 Solve et coagula, decían los maestros. "Concentra y dispersa tus energías de acuerdo con la situación". 

 Muchas veces, durante el combate, él recibe golpes que no esperaba. Y comprende que, durante la guerra, el enemigo vencerá algunas batallas. Cuando esto sucede él llora sus penas y descansa para recuperar un poco las energías. Pero inmediatamente después vuelve a luchar por sus sueños.


 No hay que tomarse la vida como si fuera una guerra, pero creo que se puede sacar mucho de estas palabras.  Si te tomas la vida como si fuera una guerra, tu estado será siempre de estar a la que salta, a la defensiva o al ataque y eso es agotador. A parte de que tus decisiones te acabarán llevando siempre a más situaciones conflictivas. Pero hoy no quiero hablar de eso, sólo hago la aclaración para que se entienda por que pongo esos fragmentos del libro.

 A lo que voy. Fracasar a veces en nuestros proyectos o planes, no nos hace peores personas ni menos merecedoras de amor y respeto. Cuando "pierdes alguna batalla", fracasas de alguna manera en algún negocio que estás llevando a cabo, no te puedes hundir. Hay que curarse, recuperar fuerzas y volver a la carga. Cada fracaso que cometemos nos enseña algo. La siguiente vez que lo intentes, tendrás más conocimientos. Decía Thomas Alva Edison: -No fracasé, sólo descubrí 999 maneras de como no hacer una bombilla-. 

 El que no lo intenta no fracasa nunca, pero el arriesgarse implica la opción de fracasar y aprender, o la de triunfar. No hacer nada, no suele implicar nada, pero eso en ocasiones acaba sabiendo a fracaso personal.

 Las heridas duelen, pero podemos mejorar la capacidad de reponernos tras los golpes. No pasa nada por descansar un poco, pero si nos quedamos demasiado tiempo parados acabará por vencernos el miedo y luego no habrá quien nos mueva. 

 Tenemos frecuencia, por esta cultura, de ridiculizar, o machacar cuando alguien emprende una actividad o un negocio y fracasa. Desde una empresa a un matrimonio. No pasa nada si no va bien, por cerrarlo o por separarse. Se aprende del ¿por qué no salió bien? y se sigue. Claro está que lo de aprender del error es el punto clave, sino, seguirás cometiendo el error una vez detrás de otra. La experiencia nos hace mejores,el fracaso nos hace mejores. 

"Quien nunca haya cometido un error es porque nunca habrá intentado hacer nada nuevo". Albert Einstein

domingo, 20 de noviembre de 2016

Dos monjes y una mujer


Dos monjes zen iban cruzando un río. Se encontraron con una mujer muy joven y hermosa que también quería cruzar, pero tenía miedo. Así que un monje la subió sobre sus hombros y la llevó hasta la otra orilla. 

El otro monje estaba furioso. 
No dijo nada pero hervía por dentro. 
Eso estaba prohibido. 
Un monje budista no debía tocar una mujer y este monje no sólo la había tocado, sino que la había llevado sobre los hombros. 

Recorrieron varias leguas. 
Cuando llegaron al monasterio, mientras entraban, el monje que estaba enojado se volvió hacia el otro y le dijo: 

-Tendré que decírselo al maestro. 
Tendré que informar acerca de esto. 
Está prohibido. 

-¿De qué estás hablando? ¿Qué está prohibido? -le dijo el otro. 

-¿Te has olvidado? Llevaste a esta hermosa mujer sobre tus hombros -dijo el que estaba enojado. 

El otro monje se rió y luego dijo: 
-Sí, yo la llevé. Pero la dejé en el río, muchas leguas atrás. Tú todavía la estás cargando... 







 Esta fábula explica muy bien como funcionamos a veces. Nos quedamos anclados con historias, comentarios, pensamientos, situaciones... Las cargamos durante días, meses o años. Algunos toda la vida. Hay que soltar. Todo lo que no te sirva para vivir bien y feliz hay que soltarlo. ¿Qué más te da si el de al lado dijo o hizo? ¡¿Qué más da?! 

 No merece la pena cargar culpas o rencores. Sentirse mal por cosas que ya no puedes arreglar. Y sentirte como te sientes, o cargar con lo que cargas, al final, es elección tuya. 

 Si te hicieron daño, perdona. Si no quieres a esas personas en tu vida, aléjalas. Si fuiste tu el que hizo daño, pide perdón y acepta las consecuencias o intenta reparar el error. Al final siempre hay solución y si no la hay...suelta. Déjalo ir. No le hace bien a nadie aferrarse a las cosas negativas.

 Por otra parte también, cada uno, tiene una forma de ver las cosas, un aprendizaje y unas vivencias que conforman su personalidad, así que donde tú ves un error, la otra persona no tiene porque ver lo mismo.  Aquí hay que aplicar un poco de empatía, de saber ponerse en el lugar de los demás. 

 Ser conscientes de que a veces, los fantasmas que vemos, sólo los vemos nosotros, son nuestros.  Y no podemos echarles la culpa a los demás. Saber cuando eres tú el que percibe algo inofensivo de forma  hostil, es el primer paso. Una vez que identificas los fantasmas, en más fácil controlarlos.

sábado, 19 de noviembre de 2016

¿Amor o miedo?

 En la vida podemos elegir vivir desde el amor o desde el miedo. Es posible que ya hayáis oído esta frase. No es mía, claro. Yo me la encontré hace tiempo y me la apunté. Con el paso del tiempo he seguido encontrándomela en diferentes lugares, y parece que ha ido calando dentro de mi su significado real. Y es que, una cosa es entenderlo y otra, comprenderlo, interiorizarlo, hacerlo tuyo, parte de ti. 

 De una forma consciente o inconsciente, elegimos vivir desde un lado o desde el otro.  Vivir desde el miedo significa que tus decisiones están basadas en el miedo. No juegas para ganar, juegas para no perder. Esperando que algo salga mal, que todo se tuerza, que pase el desastre. Tu vida se convierte en una cadena de decisiones para evitar los peligros. Vas a trabajar porque necesitas el dinero, y si no fueras te echarían. Quedas con alguien por compromiso, por que no se enfade. Te compras un coche más caro que el de tu vecino para que no piensen que no tienes dinero. Miedo, miedo y miedo. 

 Vivir desde el amor sería justo lo contrario. Lo que se decide, lo que se hace, se hace de corazón, con convencimiento y aceptación. Con ilusión. Incluso cuando lo que vas a hacer no es lo que más te apetece en el mundo. Encuentras un buen motivo y lo haces. Vas a trabajar porque el dinero que ganas te permite vivir como tú eliges, y además prestas un servicio a los demás. Quedas con quien te apetece de verdad cuando te apetece de verdad e intentas ayudar a los demás en la medida de lo que puedes. Te compras el coche que puedes y felicitas a tu vecino si de verdad te gusta su coche. Amor, amor y amor. 

 Hay que analizar que te lleva a hacer lo que haces. El ¿por qué? Cuando tienes claro eso, puedes empezar a discernir entre lo que quieres en tu vida de verdad y lo que no. Al final elegimos, cada día, cada cosa. Y lo que no elegimos...elegimos como nos lo tomamos. Desde el amor, o desde el miedo.

 Si te pasa algo malo, y por malo me refiero a esas catástrofes gordas que le dan una sacudida a tu realidad, que ponen patas arriba tu mundo, una de esas, puedes colapsar, puedes venirte abajo, y puedes no ver más allá. Colapsar y decaerse después de un golpe duro, es normal, pero hay que relativizar y seguir. Poco a poco, pero seguir. Si no avanzas, si te estancas en el dolor y en el miedo lastrarás tu vida sin tener porque hacerlo. El miedo te dirá que no te muevas, que la vida es dura e injusta, que no te arriesgues, que la vida es muy frágil, que tengas cuidado. Y así no se puede vivir. 

 Cuando pasa algo... después de gestionar el golpe, hay que hacer  balance. Como si fueras un perito. Evaluar los daños, hacer inventario de bienes y recursos y comenzar de nuevo. Piensa que la vida son ciclos, lecciones, unas más duras que otras, pero todo es aprendizaje y cuanto antes aprendas, antes pasas curso. Si no aprendes, repites. Esto funciona así. La vida acaba poniéndote en determinadas situaciones para que aprendas, y si no lo haces, vuelve a ponerte una y otra vez en situaciones similares, hasta que consigues aprender lo que no aprendías. así que cuanto antes aprendamos, menos tropezones con la misma piedra. Muy básico. 

 ¿Y cómo vivo una tragedia desde el amor? Pues con mucha calma y con mucho amor. Suena redundante, lo sé. Supongo que dependerá de la situación, pero así a grandes rasgos... Una vez que se pasa el dolor inicial y puedes seguir más o menos con tu vida, hay que estar agradecidos por lo que tenemos, por lo que nos queda, aunque solo sea nuestro cuerpo y éste no esté para bailar una jota. Siempre podría haber sido peor, ¿no? Agradece todo lo que tienes y todo lo que eres, y después pon lo que has aprendido al servicio de los demás. Ayuda, colabora, comparte, encuentra un motivo para todo lo que te ha pasado, pero uno bueno.

 Vivir desde el amor, también significa entender que el resto de seres del planeta también viven desde el amor o el miedo, y hay que ser comprensivos con los que eligen estar enfadados, con el ceño fruncido y la comisura boca abajo. Los que eligen vivir desde el miedo.  Eliges no enfadarte cuando te pitan en el coche, porque... a saber que película llevará en la cabeza...Eliges no decir nada ni enfadarte cuando la típica señora jubilada se te cuela en la caja, porque... a saber si no me cuelo yo también cuando tenga su edad...por ejemplo. Nos lo tomamos todo demasiado en serio, hay que relajarse un poco.

 Si puedes elegir...desde el amor se vive mejor.  Y esto es como ir al gimnasio, se entrena a diario si se quieren resultados. Pero merece la pena




viernes, 18 de noviembre de 2016

¿Evolución?

 Pues si que lo hemos hecho bien. Dejamos el paraíso por los bloques de cemento y la esclavitud pagada. Tengo mis dudas sobre la efectividad de la evolución humana en ciertos puntos.

 El otro día en un documental hablaban sobre la evolución del hombre con respecto al resto de animales, su conclusión después de investigar fue, que nuestro cerebro evolucionó gracias a nuestro cambio de alimentación. Un cerebro con más neuronas requiere más energía. Así que nuestro gran cambio evolutivo fue cocinar la comida, lo que nos evitó tener que pasarnos 8 horas recogiendo alimentos para poder sustentar tanta actividad cerebral. Con el paso de los años hemos cambiado esas  horas de recolecta por horas laborales. Un gran cambio, si señor.

Veo a los moninos en la selva, recolectando comida, jugando, en familia y pienso... ¿Los evolucionados somos nosotros?

Quizás con tanta inteligencia y evolución y protocolos hemos perdido la esencia de lo que somos. Nos hemos industrializado como la comida. Optimizado como mano de obra, como profesionales. Tenemos envoltorios más llamativos, pero por dentro...la bolsa va a la mitad. 


Hemos engrandecido tanto nuestros egos y nuestro egoísmo que la sociedad tiende a la individualidad, ya no aguantamos, ni hay nadie que nos aguante. Y claro, por consiguiente, nos sentimos solos. 

¿Os habéis fijado alguna vez en un documental de primates? Se pasan un buen número de horas al día acicalándose entre ellos. Jugando, acariciándose, despiojándose, etc.  Recolectar comida-jugar-dormir-despiojarse-recolectar comida-dormir-jugar. Ni tan mal. 

Nosotros, los evolucionados, trabajamos de media 40 horas a la semana, con suerte dormimos otras tantas, quita lo que te pasas en el coche entre que vas y vienes, los atascos, la cola en el super, más lo que tardas en hacer la comida, que no son las 8 horas de los primates....porque lo que tu haces no se llama cocinar, si no, te las pasarías, entre desayuno, comida y cena tranquilamente. Así que nos queda un ratito de nada para jugar, desparasitarnos, y disfrutar de la vida. 

Sin duda, somos una sociedad muy evolucionada.

jueves, 17 de noviembre de 2016

Chica de teléfono inteligente.

 Hay una campaña publicitaria por toda la ciudad en la cual aparece una chica guapa haciéndose una foto con el teléfono en diferentes situaciones. Vestida para salir, haciendo ejercicio o en la bañera.

 Llevo bañándome treinta años y nunca he sentido la necesidad de compartir públicamente una foto mía en la ducha. No alcanzo a comprender el por qué.  Pero entiendo que tiene que haber diversidad en las especies.

 Lo que realmente me molesta de la "era foto" y "la cuelgo" es que la gente ha dejado de hacerse fotos cuando se lo pasa bien, o hace algo que le gusta y lo quiere compartir, para hacerse una foto cuando no tienes nada que hacer, aparentando que te lo estás pasando bien. Para que alguien que también está sin hacer nada, le de a me gusta y a ti te de la falsa sensación de que te lo estás pasando bien cuando en realidad no es así.

 Para los que no entendéis de que hablo...
Playa, verano, siempre hay quien va en pareja, amigos o con sus padres. Se acerca al agua, se sienta en la orilla y posa para la foto. Tres segundos de vida contemplativa delante del mar para seguir con el móvil. Al final lo único que quieres del momento es una foto molona para que parezca que eres lo que no eres.

 Otro ejemplo: grupo de amigos sentados en el bar, cada uno con su teléfono y sin hablar durante horas, hasta que uno dice: ¡Foto!. Entonces todos se agrupan, sonríen y se ponen como si se lo estuvieran pasando genial con sus amigos, y eso es lo que cuelgan. Venden lo que no es.¿Qué pasaría, si dos minutos antes de esa foto, alguien los fotografiara con sus teléfonos sin hablarse? Ya no molarían tanto. Eso no vende. Lo vemos a diario. La familia sentada a la mesa sin mirarse ni hablar, los grupos de amigos, hasta los más pequeños. Da gusto cuando ves un grupo de niños jugando, corriendo, saltando, haciendo algo de verdad.

 El problema de la "era foto" es que son todo escaparates. Una fracción de segundo. ¿Qué es eso en un día? ¿En una vida? Nada.

 Deberíamos centrarnos más en disfrutar los momentos, porque la vida, pasa fuera del móvil.  Y hay que ser legal con uno mismo. Si no te gusta sentarte delante del mar a contemplar su belleza, si no lo aprecias o no lo entiendes, no lo hagas, no eres así. Ni subas una foto en la que parece que lo estás haciendo que además es mentira. Mejor hazte unas fotos en la toalla o en el chiringuito, igual eso va más con lo que te gusta.
O lo de meterse hasta la rodilla para la foto y salir corriendo. Lo mismo. Parece que me lo estoy pasando genial, en el agua, pero en realidad tampoco. En cuanto haga la foto salgo del agua y no me acerco más que está muy fría. Si está muy fría y no te vas a meter, ¿para qué haces que parezca que sí?
Vendes mentiras, lo que no hay y no te gusta.

Si quieres fotos chulas, como si fueras una modelo hazte una sesión un día, enmárcalas, compártelas para que todo el mundo vea lo que quieres enseñar. Y luego vive tu vida haciendo fotos normales o anormales pero de verdad. 


lunes, 14 de noviembre de 2016

Tesla

 Da luz a la vida

 Me he alimentado con mi pensamiento, he aprendido a controlar las emociones, sueños y visiones. Siempre he apreciado cómo he nutrido mi entusiasmo. Toda mi vida he pasado mucho tiempo en éxtasis. Esa fue la fuente de mi felicidad.

 Lo mejor es trabajar de noche, por la luz estelar y por el estrecho vínculo que existe. 

Nikola Tesla.



viernes, 11 de noviembre de 2016

Todo lo aprendemos


 Desde que venimos al mundo hasta que nos vamos, todo lo que sabemos lo aprendemos. Vamos a la guardería, luego al colegio, al instituto y algunos a la universidad o ciclos superiores. Durante ese periodo vamos aprendiendo de nuestros padres, familiares y amigos todas las cosas que conformarán nuestra personalidad en la edad adulta. 

 Crecemos muy deprisa, porque el tiempo o la vida, parece que pasa muy rápido. Entre obligaciones, trabajos y todos los quehaceres del día a día se van pasando los años y te haces mayor... Resulta que en todos esos años, aprendes un montón de cosas, y son cosas útiles, al menos la mayoría, pero faltan otras muchas cosas que nadie te enseña.

 Podríamos decir que es parte del encanto de la vida dejarte las rodillas cada vez que te encuentras con una piedra. Lo mejor de tropezar es levantarse y aprender algo de lo sucedido, Pero estaría bien disponer de más información cuando se es joven para saber un poco más sobre lo que te espera.

 Creo que la vida es un viaje, por llamarlo de alguna manera, en el que hay que ir aprendiendo y actualizándose. En cada etapa, en cada estación hay que ir moldeándose, adaptándose e intentando sacar lo mejor en todos los sentidos. . 

 Hay que buscar lo que funciona, estar dispuestos a descartar creencias sobre nosotros mismos y sobre los demás, creencias sobre el mundo y la vida, porque... ¿Quién dijo que fuera así? ¿De  verdad, estás seguro? Creo que a Roma se llega por muchos caminos, y cada uno tiene uno que le va mejor, por el clima, la pendiente, el paisaje, lo que sea, y hay que encontrarlo.

No tengo tele

 Esta maña me ha picado a la puerta una comercial de fibra óptica. Empezó el sondeo preguntándome si tenía internet en casa, mi respuesta fue que no, y que no me interesaba, gracias. Como le marca el guión, siguió con el discurso y me ofreció una oferta con teléfono fijo, televisión e internet, le dije de nuevo que no me interesaba, entonces me habló de la multitud de canales que me ofrecían, a lo que le respondí sonriente, que no tenía tele. Su cara fue...un poema. Pero no desistió, me dijo que estaban ahí las navidades y les podía pedir una a mis padres. Me reí y le dije que no, que no quería tele, que no la veía, que tengo una desenchufada y de cara a la pared. Es un servicio que no me interesa. Se quedó con cara rara, me explicó que tenía que ofrecerme la promoción,  le dí las gracias y la despedí.

 Llevo más de cuatro años sin televisión en casa, y anteriormente ya había pasado muchos meses sin ella en épocas salteadas. Digamos que poco a poco fui viendo o experimentando como cambiaría mi vida sin televisión, hasta que me di cuenta de que mi vida mejoraba sustancialmente sin ella y la relegué a un alto del salón de cara a la pared. 

 Ha sido un proceso largo, que ha pasado por muchas etapas. Algunas voluntarias, otras forzadas. De hecho cuando me mudé la televisión no funcionaba así que los dos o tres primeros días no tuve tele. Tenía ordenador, pero tampoco conexión a internet, y de aquella los móviles con internet aún no habían llegado. A lo largo del primer año la tele falló alguna vez más, forzándome durante unos días a aguzar el ingenio para llenar ese vació que deja la caja tonta.

 Por lo general  la tele solo la veía cenando o alguna tarde libre de invierno, fin de semana o cosas así. Siempre he preferido la música a las pantallas, pero me gustan las series, así que, durante la cena siempre veía alguna. Son costumbres, que cuando te quedas sin tele, tienes que modificar, y me cuestan esas cosas, soy animal de costumbres, pero poco a poco fui eligiendo alternativas a la televisión. Música, programas de radio, a veces comía con una mano y con la otra escribía o simplemente pensaba,.. 

 Al principio fue un poquito más duro porque las alternativas a veces eran algo escasas, a día de hoy, con internet y teléfono de ultima generación (más o menos), las alternativas son inmensas. Tener televisión me parece un atraso. Prácticamente todos los contenidos de la televisión pública y privada están en la red. Tú eliges cuándo y cómo los ves. Y en muchas ocasiones si ves o no los anuncios o cuando lo paras para hacer tú, el descanso cuando quieres. 

 El solo hecho de poder decidir, el qué y cuándo, creo que es... fantástico. ¿Por qué alguien habría de decirme lo que tengo que ver y en qué franja horaria? Y por qué tengo que desperdiciar quince minutos de mi vida cada vez que les da la gana de ponernos un corte de anuncios, o de seis minutos me da igual, que al final te ponen uno de seis, tres segundos de programa y otros seis de publicidad. Estamos locos o qué.  Y esto lo sé porque aunque yo no tengo tele, me relaciono, tengo familia y amigos que si la tienen, aunque no todos, también lo digo, y a veces veo la tele en sus casas, incluso en demasiados bares y restaurantes. ¿Qué necesidad hay? ¿Tanto miedo tenemos de quedarnos sin nada que hacer y a ver que nos cuenta nuestro cerebro ? Igual te dice que la vida que llevas es una mierda, ten cuidado...sube el volumen de la tele, no vaya a ser que lo escuches y tengas que hacer algo para cambiarlo.

 Entre otras ventajas de apagar o quitar la tele está el tiempo que se gana. Es asombroso. O mirándolo desde otro punto, todo el tiempo que pierdes de tu vida viendo la vida fantástica ( y digo fantástica por irreal, ficticia e inventada o dramatizada hasta la saciedad) de un personaje que en realidad no existe. Otra cosa es, que te sobre tiempo y no quieras hacer nada mejor con el que eso, es respetable. He tenido épocas de esas también, pero como modo de vida, yo no lo quiero. Pues bien, ganas tiempo que puedes emplear o en obligaciones que tengas o en tu familia, amigos, o en ti. 

 Sigo enumerando ventajas: te sales de la histeria colectiva de crisis, catástrofes y demás desgracias para las que no dan solución, pero que no paran de mostrar en los medios de comunicación. Ganas en salud. Es frustrante ver lo mal que va todo desde la comodidad de tu casa y sin que den soluciones reales a nada.  Ver que nos roban y nadie va a la cárcel, que no pasa nada para los de arriba, así que desconecta, es la mejor opción. Si hay alguna manifestación, concentración, o se necesitan voluntarios y colaboradores te enterarás en la red o alguien te lo contará, no te preocupes. Y si no puedes hacer nada, puedes dejar de tragar esa basura. Eso es lo primero, coger perspectiva.

Podría seguir pero ya me extendí bastante por hoy. Mi consejo:  Hay más vida detrás de la tele