¿Y si una de las claves de la vida fuera el perdón?
Así tal cual, como suena... Pues sí.
Perdonar no sólo libera a la otra persona, por encima de todo, te libera a ti.
Pero si le damos una vuelta de más al tema, no solo es el rencor o el miedo o la emoción negativa a la que vaya asociado el tener que perdonar, son todas las consecuencias que no vemos y que todo eso trae a nuestra vida.
¿ Os ha pasado alguna vez que las cosas no están saliendo como esperas? Por más que te esfuerces... parece que todo se tuerce, no hay manera. Somos energía y todo lo que nos rodea es también energía, la forma sencilla de explicarlo es que nuestro mal rollo hacia otra persona (con o sin razón, eso da igual) nos es devuelto de una u otra manera. Porque todo es energía. Todo fluye, lo bueno y lo malo. Si te metes en una corriente de mala energía, eso es lo que tendrás. Mala energía.
¿Y qué hacemos pues? Perdonar. Soltar. Liberar. Empatizar. Comprender. Buscar las herramientas que te ayuden a pasar página.
Y ojito, perdonar no significa seguir aguantando malos rollos de nadie. Las personas que no merezcan estar en tu vida... sácalas, no le debes nada a nadie. Pero no guardes rencor por el posible daño que te hicieron porque no merece la pena. Hay un refrán o frase por ahí que dice que la venganza es una brasa que quema, que guardas en tu mano con la intención de tirársela a otro, pero el que se quema mientras la sujeta, eres tu. Creo que es un gran ejemplo de lo que son las emociones negativas en nuestro cuerpo.
Aferrarse al enfado, a la rabia, al miedo, al dolor con la intención de sacar algo de ellos es quemarse el alma. No merece la pena.
Tampoco digo que tengamos que negar las emociones, están ahí por algo. Sentir sí, pero no quedarse anclado en lo negativo.
Una buena forma de liberarse de daños pasados es sacarlos. Escribirlo todo. Desahogarse con toda la confianza y privacidad que hagan falta. Y después romper, quemar, destruir todo lo que sacaras. Hay que aprender a desprenderse y a dejar marchar lo que ya no nos sirve. (Aplicable a todo en la vida).
Ese es un buen primer paso. Si se necesitan más, se puede investigar un poco sobre el perdón. Contar con algún principio como: Todos lo hacemos lo mejor que podemos y a no ser que seas perfecto, te equivocas, seguro que la última vez, hace no mucho. Yo tengo treinta añitos y me sigo equivocando de día en día. Así que entiendo o intento entender, que al igual que yo, los demás. Lo hacemos lo mejor que podemos, nuestros padres lo hicieron lo mejor que pudieron y los padres de nuestros padres también. Y así con todos los padres del mundo, al igual que los hijos. Uno intenta ser lo mejor que puede, unas veces más, otras menos. Y así comienza una rueda de entendimiento hacia los demás y hacia nosotros mismos que es la base en si misma del perdón.
Repito que si alguien te hace daño, no tienes ninguna obligación de permanecer a su lado. quizás una distancia terapéutica de por medio por un tiempo aclare la situación. A veces pasa con amigos, hacen algo o hacemos algo y alguien se siente dolido. Las relaciones al igual que la misma tierra necesita periodos de barbecho. Un descansito para recuperarse. Para replantearse las cosas y reflexionar. A veces el propio tiempo y la distancia nos hacen ver que no era para tanto y perdonar se hace más fácil.
El Ho´oponopono es un arte hawaiano para resolver problemas de reconciliación y perdón y es tan sencillo, en parte, como esto:
Lo siento
Perdóname
Te amo
Gracias
Mientras tengamos dentro de nosotros algún resquicio de culpa o de rabia hacia otros no conseguiremos sentirnos bien, dará igual las muchas cosas a las que intentemos aferrarnos.
"Aquellos que viven en paz,
piden perdón,
saben perdonar
y son perdonados".

Perdonar sin,pero poner a la persona lejos de tu vida también,y es que los malos casi nunca cambian .
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