Translate

lunes, 20 de marzo de 2017

Reflexiones de domingo el lunes


 Ayer tocó día desorganizado, desayuno a la 13:00 y claro, la comida a las 17:30. A esas horas las opciones son limitadas, así que acabamos en un centro comercial de ciudad medio abandonado el fin de semana por no tener más que restaurantes en domingo. La gente prefiere el que tiene cines y salas de juegos, no voy a entrar ahí. 

 El parking estaba prácticamente vacío, cuando subimos las escaleras sólo había adolescentes o grupos de niños. Fuimos a unos de los dos sitios de comida rápida que había abierto y nos sentamos en la zona de terraza cubierta.  

 Mientras comía mis patatas fritas como si no hubiera un mañana del hambre que tenía, por la cera de enfrente del centro comercial paseaba un chico empujando una silla de ruedas con un anciano. El chico no levantaba la cabeza del móvil mientras empujaba con la otra mano. Se sentaron enfrente de mi, en la terraza de la otra acera en un bar cerrado. El anciano miraba lo que pasaba enfrente y el chico al móvil.

 Me apeteció levantarme e ir a hablar con el señor, que como casi todos los ancianos que veo por la calle, están como si fueran muebles, acompañados de personas que no les hacen caso. Me da cierta penita. Luego pienso en cuando yo salgo con mi abuela y a lo mejor ya nos lo contamos todo ese día o está un poco gruñona y no nos hablamos, o si saco el teléfono para mirar algo. Es sólo una parte de la realidad, si alguien lo viera podría juzgar al igual que yo, que eso no está del todo bien. Pero seguramente no sería un juicio correcto.

 Seguí con las patatas y el hilo de pensamiento mientras grupitos de adolescentes con las hormonas revueltas, median su hombría a cachetazos en la terraza contigua a la nuestra. 

 Pensé si no nos estamos conformando con la mediocridad. Porque, ese anciano, por ejemplo, ¿No podría contratar a alguien que le diera conversación? ¿qué estuviera atento a él? Quizás el señor prefiera no hablar, pero...lo dudo. Es algo natural del ser humano, comunicarse. 

 Creo que nos estamos olvidando de una parte importante de la sociedad, no se si por miedo, rechazo, o por falta de pensar las cosas. Quizás un poco de cada. Siendo sincera, con suerte, ese será nuestro futuro, El de cada ser humano. Todos envejecemos y nos gustará el día que nos toque que alguien nos coja la mano, nos acaricie, nos de un abrazo o charle con nosotros. Se trata de tener un poco de humanidad, y no sólo con nuestros mayores, sino con todos. No entro en la persona que ha sido ese anciano que tengo en frente, no es asunto mio, pero noto la pena es su mirada, el demacre de la vida, veo el temblor de sus manos, aun a la distancia que estoy, lo veo todo y se me encoge el alma, aunque no lo conozca de nada.

 Finalmente el chico levantó la vista del teléfono y habló con el...

(Continuará)

1 comentario:

  1. ¡Hola preciosa! No he leído aún la segunda parte aunque la has puesto así que te comento esta. La verdad es que yo también tiendo a juzgar a la gente de este tipo... pero no solo a la que va con ancianos, sino en general. Claro que se puede coger el móvil de vez en cuando, yo lo hago, a veces para enseñar cosas a las personas con las que estoy, pero hay gente que no lo suelta y me pone muy nerviosa. Lo malo ya encima es que los ancianos, si tú sacas el móvil ellos no pueden hacer lo mismo y se ven más... solos, que si estás con jóvenes.

    Un besito y seguiré la historia :)

    ResponderEliminar