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viernes, 24 de febrero de 2017

Ten fe en ti


 Aprender a vivir...
 Supongo que cada uno aprende a su manera.

 De pequeños aprendemos copiando a nuestros mayores, a nuestros amigos, a quien podamos. Hay millones personas en el planeta así que cada uno copia y aprende de unos modelos totalmente diferentes. 

 Toca, cuando somos adultos, ir eligiendo con cual de toda esa información nos sentimos más identificados. Depende también, al menos en mi caso, de la época y la edad. No quiero, ni pienso igual con treinta años que con veinte. 

Así que toca hacer inventario de creencias de vez en cuando. Otras veces son las propias creencias las que se quedan con "el culete al aire" ellas solas. De pronto pasan por mi cabeza y me doy cuenta del error. Os pondré el ejemplo: Siempre dije...desde hace mucho al menos que el tema de tatuarse en zonas visibles creo que te limita a la hora de encontrar trabajo.  

 Pues bien, ese mismo pensamiento ya es en si, limitante. Limito mi vida en función de lo que creo. Hay miles de personas trabajando de lo que quieren de lo que les gusta con tatuajes, piercing y toda la parafernalia que se os ocurra. ¿Por qué no iba a encontrar el trabajo que quiero por ser lo que soy? Porque al final se trata de eso. Me gustan los tatuajes, me gustan las pintas, me gustan los pelos de colores, las tachuelas, el leopardo, la cebra y la vaca si me apuras. Esa soy yo, al menos una parte de mí.

 En algún momento de mi vida me he creído las creencias de los demás, sus limitaciones, pero son las suyas, no las mías. 

 ¿Cuál es el problema? ¿Y qué si te gusta el rosa, y qué si sólo vistes de negro, y qué si ... y qué? 
 Estoy cansada de estereotipos, de juzgar, de expectativas de como deberían de ser las cosas, de malos rollos. Paso.

 Declaro el estado de "buenrollismo máximo" para lo que queda de año. Queda dicho.


 Que cada uno sea...lo que quiera ser.

 ¡Salud y buen fin de semana! 


http://elsuenodeunaestrella.blogspot.com.es/





jueves, 23 de febrero de 2017

Ecosia, el buscador que planta árboles



 El otro día encontré este buscador: Ecosia. Por cada búsqueda que haces en el, plantan un árbol.



Y pensaréis, ¿para qué quiero yo que planten árboles? Pues porque los árboles dan oxígeno. Eso que hacemos todos los días que se llama respirar y que es fundamental para seguir con vida, depende totalmente del oxígeno. Por decir una de las muchas razones. El clima, los suelos, ecosistemas..etc.

Me parece una iniciativa genial, que, cada vez que busco algo en Internet ellos planten un árbol. Tenéis toda la información aquí, pero así por alto...  Plantan los árboles con el dinero que obtienen de la publicidad. Por supuesto, una parte irá para ellos, pero otra, la invierten en seguir mejorando el planeta. ¡Me encanta! 

 Lo podéis poner como buscador predeterminado, tanto en el teléfono móvil como en el ordenador y va genial en los dos.

 Personalmente me gusta apostar por las nuevas iniciativas de empresas y asociaciones mas bien pequeñas y con principios. Empresas con alma. Que aporten más que el propio servicio. En Google por ejemplo, solo puedo buscar, con Ecosia, además, planto árboles. También tiene un contador para que veas cuantos árboles llevas plantados. Algo de lo que vacilar y estar muy orgullosos. Ya van 102. ☺

 Apoyando a las empresas en cuyos principios creemos, ayudamos a que se expandan y ayudamos también a hacer un mundo aun mejor.

martes, 7 de febrero de 2017

Antes de juzgar, camina con sus mocasines


Os acordáis de esa historia del abuelo, el niño y el burro... ¿?
Venía a decir, que da igual lo que hagas, que siempre habrá alguien dispuesto a decir algo, a criticar u opinar. 

 Ya lo dije más veces, tenemos la fea costumbre de hablar de terceros sin que estos estén presentes. De hecho, es un pilar fundamental de las conversaciones. Ese y la queja. Si quitamos esos dos, nos pasaremos una semana o dos sin saber de que hablar con los demás. 

 Sí, yo también. Yo también hablé. Pero intento no decir nada de nadie que no esté dispuesta a decirle a la cara. Aun así, mejor no decir nada. Puedes opinar, o comentar algo, sin maldad. Creo que está claro a lo que me refiero. Esas críticas absurdas, sobre en qué trabaja, como vive, como viste, con quien sale... 

 El que esté libre de pecado que tire la primera piedra. No seré yo, eso seguro. Pero se trata un poco de darse cuenta de que no tiene sentido. ¿Tú harías las cosas de otra manera? Pues hazlas. ¿Tú no entiendes? Claro, no has vivido lo mismo. 

 Cuesta, a veces, entender que la vida no es a tu imagen y semejanza. Somos millones de personas  diferentes con unos gustos y unas preferencias particulares y personales. Es como si yo, creo que el cielo tiene que ser rosa, y debería de ser así. Alguien pensará que está bien en azul, otros lo querrán, verde, violeta, amarillo o a pintas como las vaquitas. ¿Cuál es la correcta? Pues la que hay. Es cielo es como tiene que ser, lo demás son mis expectativas o las de los demás.

 Cada uno vive la vida que quiere vivir, está con quien quiere estar, se viste como se quiere vestir y vive su vida como le da la gana y los demás no somos quien para opinar a no ser que se nos pida la opinión. 

 Por la misma razón al final el abuelo, el niño y el burro entienden que tienen que hacer lo que ellos quieran e ignorar las críticas de los demás. Sólo es su opinión, pero ¿quién está viviendo esa vida? ¿Ellos o tú? Pues que cada uno se encargue de su vida.

Antes de juzgar a una persona, camina tres lunas con sus mocasines. Proverbio Sioux

lunes, 6 de febrero de 2017

El camino


Caminante, son tus huellas
el camino y nada más;
Caminante, no hay camino,
se hace camino al andar.
Al andar se hace el camino,
y al volver la vista atrás
se ve la senda que nunca
se ha de volver a pisar.
Caminante no hay camino
sino estelas en la mar.
Machado 




http://elsuenodeunaestrella.blogspot.com.es/




 Encontrar el camino correcto, el nuestro. El camino por el que nos encontraremos a nosotros mismos y todo aquello que necesitamos para convertirnos en la mejor versión de nosotros, que podamos.

  El otro día me di cuenta de que siempre he estado en el camino.  Tanto cuando creí que estaba en el camino correcto, como cuando creí que estaba en el equivocado, siempre he estado donde tenía que estar. 

 Quizás suene confuso. Pondré un ejemplo. Una persona que quiere ponerse en forma, salir a caminar pero no encuentra la fuerza de voluntad suficiente. Pensará que su mejor versión tendría una vida más activa, saldría más, estaría más en forma, pero a día de hoy, cree que no puede hacerlo. Esa persona está en su camino, está donde tiene que estar, hasta que un día algo cambie dentro de ella, reuna las fuerzas suficientes y decida hacer lo que tiene que hacer. Pero el no atreverse, el tiempo que tarde en encontrar la fuerza o motivación suficiente para hacerlo forma parte de su camino.

 En realidad, todos estamos donde tenemos que estar, de una forma u otra, y todo lo que pasa forma parte de nuestro aprendizaje. 

 Mi madre siempre me dijo, que en la vida, el que no aprende a la primera, repite asignatura hasta que la aprueba. Por eso tantas veces tropezamos una y otra vez con la misma piedra. No siempre es la piedra lo que nos hace tropezar, a veces es que nos faltan fuerzas para lidiar, o quizás un poco de apoyo, o una forma diferente de enfocar el problema. 

 Y a eso voy... a una forma diferente de enfocar el problema. Si el problema no es que no esté en mi camino, sino que aun estando en mi camino, sigo sin estar preparada para dar el siguiente paso. Puede que por desconocimiento de lo que me espera allí, o por miedo a no ser capaz de poder con algo más. De si resistiré en este momento de mi vida otra vuelta de tuerca.

 La respuesta en parte es evidente, siempre resistimos.  Pero es mejor hacer las cosas cuando se está preparado. Al menos a si lo creo yo. Soy de las que piensan que para tirarme a la piscina a nadar, prefiero hacerlo a la perfección y a veces no es necesario, solo que te tires y nades. No siempre se puede tener todo bajo control y aun así la vida sigue, fluye.  

 Ya lo dice Machado, se hace camino al andar...